miércoles, 9 de julio de 2014

Una cita con Lacan

lunes, 7 de julio de 2014

Crímen y psicoanálisis

¿Asesinos por imitación?  O ¿Crímenes paranoicos?

Por
Ramiro A. Álvarez. Mg

En el año 2009 participe en el II congreso Latinoamericano de Psicoanálisis: El psicoanálisis el amor y la guerra. Una de mis motivaciones para asistir era poder tener un diálogo con Héctor Gallo psicoanalista conferencista del evento y autor del libro el Sujeto Criminal, cuya lectura había terminado por aquellos días y que había tenido un impacto importante en mi formación profesional. El presente texto presenta algunas reflexiones del libro, de mi conversación con el autor y una sucinta investigación en relación al crimen y su vínculo con el inconsciente; en relación al título del texto, pertenece a un artículo de la revista colombiana Semana refiriéndose a James Holmes, quien recientemente asesinó a 12 personas durante el estreno de la película 'El Caballero de la Noche asciende', es importante recordar que no es el primer criminal que actuó inspirado por obras de ficción, varios asesinos han utilizado libros, películas y discos como pretexto para sus crueles acciones y qué decir de aquellos cuyo acto homicida sale como un “brote” imprevisto y enigmático en relación a sus tranquilas vidas. El psicoanalista francés Jacques Lacan insistió en la necesidad de situar el crimen en relación al orden simbólico, es decir, un orden cruzado por la ley fundamental y por el lenguaje, en contra de la tradición que tanto en derecho como en psiquiatría forense, tiende a privilegiar el orden biológico

¿Qué puede ocurrir en la mente de estos sujetos? Cuál podría ser la génesis de sus actos? ¿Por qué siempre la paranoia esta a la base del desenlace psicótico? ¿Cuál sería la relación entre el discurso Jurídico y el psicoanálisis?

La Estructura Psicótica.

El estudio de la estructura psicótica permitirá ir abriendo un camino de análisis a los interrogantes anteriormente planteados. El término surge en psiquiatría en el siglo XIX como una designación de enfermedad mental general. El interés de Lacan por la psicosis es anterior a su interés por  el psicoanálisis,  y constituirá una de las tres (3) estructuras clínicas, caracterizada por la operación de la forclusión, en esta operación el NOMBRE –DEL- PADRE, no es integrado en el universo simbólico del sujeto( es forcluido), lo que da como efecto un agujero en el orden simbólico, lo cual no quiere decir que el psicótico no tenga inconsciente: por el contrario, en la psicosis  el inconsciente está presente, pero no funciona. En el fondo este proceso psíquico constituye una disfunción del complejo de Edipo, que se manifiesta en una falta de la función paterna, donde lo simbólico se reduce al registro imaginario.

La paranoia y la personalidad

Como punto de partida es importante tener claro que la paranoia es una forma de psicosis caracterizada esencialmente por delirios y ordinariamente esta  subyacente a la gran mayoría de estos delitos; sus características clínicas son: una propensión exagerada al orgullo que conlleva hipertrofia  del yo, exageración de la personalidad, falsedad del juicio, desconfianza del ambiente, egocentrismo, autofilia e inadaptación social. Presentan una particular introversión que  se traduce en fuertes luchas internas con una gran y duradera  tensión emotiva. Este sería el panorama general que ha presentado el estudio de la paranoia,  entre los más importantes exponentes del tema  se encuentran Sigmund Freud, Genil Perrin, Pierre Janet, Jacques Lacan, entre otros[1].

¿Crímenes sin interés?

En el análisis que nos concierne hacer dentro de  este ensayo, se tomará como punto de partida aquellos crímenes que se realizan sin tener ninguna motivación aparente para cometerlos, es decir, no hay odio, celos, venganza, no hay un momento de ira, no hay un móvil estrictamente pasional que permita discernir el acto criminal;  desde el punto de vista jurídico se percibe  que esta motivación no es clara, y se empieza a tener sospecha de enfermedad mental. La pregunta que Héctor Gallo se hace en su texto es indagar qué puede mover a un sujeto a asesinar a otro sin tener ningún interés personal en hacerlo.

Las hipótesis que se pueden hacer desde el punto de vista clínico siguiendo las enseñanzas de Lacan es que podría tratarse de un Cálculo delirante, noción que no existe en la peritación forense, en el ámbito juridicial este fenómeno es escuchado como un cálculo premeditado y racional, mientras el cálculo delirante es premeditado pero delirante, es decir, el sujeto sabe lo que está haciendo, sabe a quién mata, planea pero no sabe porque mata, dicho de otro modo, sabe lo que hizo pero no por qué lo hizo, no entiende el sentido. Estos casos siempre son declarados a nivel jurídico imputables, pues el jurista está escuchando desde el punto de vista racional y confunde percepción con juicio, supone que si el sujeto percibe lo que hizo tiene un juicio sobre lo que hizo y no esta perturbado su juicio de razón moral, en el caso que estamos abordando damos por sentado el precedente que la perturbación moral; desde el psicoanálisis no se aboga por la inimputabilidad sino que Lacan propone dada la particularidad que él refiere de ser crímenes domésticos, es decir, que se realizan con lo más cercanos, pues, siempre se delira con lo más íntimos geográficamente y en los registros de las cadenas psíquicas.

 En los casos de crímenes por Autopunición  que son aquellos crímenes  en los cuales el sujeto se mata así mismo matando al otro y luego se suicida, o crímenes  en los cuales se sigue delinquiendo hasta recibir  un castigo ejemplar; Lacan recomienda que de manera calculada se dé un castigo, porque estos sujetos reclaman un castigo para estabilizarse, no sería un castigo como los que reciben los criminales perversos que cometen un crimen excesivo, pero si un castigo porque si no lo recibe éste se lo impondrá así mismo por otros medios; por paradójico que parezca en estos casos el castigo es una manera de protegerlo, esto trastoca todo el sistema jurídico que castiga no para proteger sino para dar un escarmiento, para que el sujeto se re-socialice. El plus clínico que ofrece el psicoanálisis en estos casos particulares es que el castigo estabiliza y tranquiliza  al sujeto  estabilizando su  delirio con el castigo , después de cometer el crimen ya no delira más y por esa razón se ven completamente sobrios y tranquilos con el crimen y parecen criminales fríos que narran lo que sucedió sin que nada los perturbara, aquí Lacan introduce el termino Inocencia paranoica distinta a la inocencia criminal que es una inocencia calculada, el sujeto miente de modo calculado(alegato de inocencia), en cambio la Inocencia Paranoica tiene que ver con el hecho que el sujeto mata al otro para salvarlo de alguna cosa, un ejemplo paradigmático de este concepto es lo  sucedido en Colombia, cuando un policía mata su hijo de tres(3) años y enseguida se mato él, con toda certeza la construcción psíquica que tuvo es que iba a salvar al niño pues la madre iba recibir la custodia del pequeño, mejor lo mata para salvarlo, esto lo hace el paranoico que no se siente culpable de nada, no se responsabiliza de nada, pero al mismo tiempo dice que él fue y que lo tienen que castigar.


Psicoanálisis, discurso jurídico y ley

En el caso del discurso jurídico la responsabilidad es contingente, es decir, se puede ser o no responsable, dependiendo de si el juicio está o no perturbado y otra serie de circunstancias atenuantes que lo pueden hacer responsable pero de manera atenuada( contingente). En el psicoanálisis la responsabilidad es considera subjetiva es constituyente del sujeto, es decir, la responsabilidad es uno de los elementos fundamentales por los cuales un sujeto se introduce en  el vinculo social, y la responsabilidad social la relacionamos directamente con la dimensión de la  culpa, es decir que la culpa esta en el centro del vinculo social y culpa significa deuda, de modo que nos integramos al vinculo social en la medida que simbolicemos una deuda, o sea, una responsabilidad; quien  no logra responsabilizar una responsabilidad e integrarla en su vida y en su historia, podríamos decir que no esta en condiciones de hacer vinculo social. La responsabilidad no depende del juicio de razón moral y de que el juicio no esté perturbado, desde el psicoanálisis aunque el juicio este perturbado allí hay una responsabilidad del sujeto que no es jurídica sino que se obtiene de la lectura de las motivaciones que tuvo un sujeto, por  mas perturbado que esté a cometer un crimen y se trabaja en función de eso para definir qué tipo de castigo le conviene a ese sujeto, teniendo en cuenta esa dimensión de la responsabilidad. Quien sale de los vínculos sociales deja de comportarse como un sujeto responsable.

Psicoanálisis, crimen y sociedad

Desde el psicoanálisis renueva la discusión entre lo psicológico y lo jurídico, campo este último muy influenciado por las ciencias biológicas, pruebas cognitivas y peritajes evaluativos en general. Dentro de las cuales el sujeto en aquello que desde el psicoanálisis se concibe como las pasiones del hombre: el amor, los celos, las rivalidades que tienen mucho que ver en los crímenes, quede por fuera, este artículo intenta replantear esta situación, teniendo en cuenta los efectos de subjetividad en el individuo, considerado un ser exclusivamente orgánico, desconociendo como se anotó los efectos de subjetividad como aquello que se produce en el vinculo social: el amor, el odio, la rivalidad etc., lo cual  no es genético. De esto se deduce que no es lo mismo pensar el crimen como acción de un objeto orgánico que se desarrolla y que por una perturbación puede matar a otro, a pensar el  crimen como aquel que se produce en el vinculo con el otro, como aquello que está en el origen del vinculo social (recordemos los mitos que nos recuerdan un crimen originario). Crimen y sociedad son inseparables, el crimen es por tanto objeto social porque el crimen no es un objeto clínico, en el sentido que para matar a otro no hay que estar enfermo, simplemente hay que estar en los vínculos sociales o que se produzcan perturbaciones en esos vínculos por diversos motivos. El crimen hay que tomarlo en su dinamismo social y después la dimensión clínica preguntándonos desde qué posición o lugar una persona mata. Lo que Héctor Gallo[2] llega a concluir es que en el momento mismo que el sujeto ejecuta la acción criminal se comporta como un amo absoluto independientemente de que esté perturbado o no, en ese instante esta perturbado se considera a sí mismo el “rey del universo”, allí hay una desaparición del sujeto ¿Yo qué estoy haciendo? ¿Por qué hice esto? Independientemente de la tipificación: asesino en serie, criminal paranoico, hay una variación, es decir, cada uno mata desde un lugar distinto en términos de la subjetividad. ¿Qué aporta el psicoanálisis a la peritación forense? Aquí lo importante es determinar que más allá del absolutismo biologicista esta la pregunta sobre el sentido del crimen, cada crimen tiene un sentido y este solo se puede indagar cuando se le da una palabra al sujeto independientemente de su clasificación. De lo cual se desprende un hecho práctico que consiste en la necesidad de abrir un dispositivo de escucha esencialmente  clínica, superando la clasificación  estadística del DSM –IV que socava la subjetividad en beneficio de la generalización, esto permite que el crimen se tome no como un objeto medico, estadístico, jurídico sino como un objeto social, lo cual cambia el abordaje tajantemente.





[1] Cfr. GODOY, Claudio. La Paranoia en la enseñanza de Jacques Lacan. Bogotá: Cid, 2004. P.p 9
[2] GALLO, Héctor. El Sujeto Criminal: una aproximación psicoanalítica al crimen como objeto social. Udea: Medellín, 2007.

viernes, 20 de junio de 2014

martes, 17 de junio de 2014

El legado de Freud ( Revista mente-cerebro)




lunes, 16 de junio de 2014

El Grafo del Deseo



sábado, 14 de junio de 2014

Construcciones en el Análisis. Sigmund Freud



La Carta Robada . Edgar Allan Poe



viernes, 13 de junio de 2014

El Edipo

EL COMPLEJO DE EDIPO[1] (Primera parte)



Qué es el Edipo?

Es una prueba que experimenta el niño(a) de alrededor de cuatro (4) años, quien, superado por un deseo sexual incontrolable, tiene que aprender a sofrenar su ímpetu y a ajustarlo a los límites de su cuerpo inmaduro, a los límites de su conciencia naciente, a los limites de su miedo y finalmente a los límites de una ley tácita  que le ordena dejar de tomar a su padres como objetos sexuales. Con el Edipo por primera vez en nuestra vida le decimos al  insolente deseo ¡calma!, aprende a vivir en sociedad. También aprendemos en esta etapa que el Edipo es el doloroso paso de iniciación de un deseo salvaje a un deseo socializado y la aceptación igualmente dolorosa de que jamás podremos satisfacer totalmente  nuestros deseos.

El Edipo además es una crisis sexual de crecimiento, la fantasía que esa crisis modela en el inconsciente infantil. En efecto, la experiencia vivida del seísmo edípico se graba en el inconsciente del niño como una fantasia que ha de definir la identidad sexual del sujeto. En definitiva,se se tuviese que esquematizar las crisis edípica en dos etapas, se puede afirmar que el Edipo comienza con la sexualización de los padres y se completa con la desexualización de los padres que termina en la identificación de los sexos.

Desde esta perspectiva a qué pregunta fundamental responde el interrogante por el Edipo dentro del edificio teórico del psicoanálisis? La respuesta parcial pero precisa, responde a dos preguntas fundamentales: ¿cómo se forma la identidad sexual de un hombre o de una mujer? Y ¿cómo llega alguien a convertirse en neurótico? Resuelve la pregunta por el origen de nuestra sexualidad y además el origen de nuestros numerosos dolores neuróticos.

Los tiempos de la Metáfora Paterna.

Para Lacan la paternidad implica la estructura de una metáfora, pues, involucra una sustitución metafórica. La expresión Metáfora Paterna, es introducida en 1957-8,  supone la sustitución de un significante por otro, lo cual implica el carácter metafórico del complejo de Edipo enunciado por Freud. Se podría describir en tres(3) momentos.

1.    Primer momento. Es el tiempo en el origen, en este momento el niño se encuentra en una relación indiferenciada con la madre, es una relación dual pero no simbiótica, en la cual el infante entra en contacto por primera vez con el medio; el niño(a) más que relacionarse con la madre como persona se relaciona con su deseo, se trata de una identificación imaginaria, ya que se articula con algo que para el niño es el deseo de la madre, es un deseo alienado en el margen de otro, no articulando un deseo propio más allá del materno. A ese objeto de deseo de la madre, al cual ella, en tanto depende de un orden simbólico tiene cierto acceso, Lacan lo llama Falo. El padre en este momento no aparece como función, solo aparece en su semblante social en relación a su papel en la procreación, pero como instancia para la vida psíquica del niño aun no se ha manifestado. El impero de la “ley” de la madre es lo que predomina en esta etapa.

2.    Segundo momento. Es un tiempo nodal, en el cual hay algo que desprende al sujeto de su lugar de identificación imaginaria, y lo liga al mismo tiempo con la primera aparición de la ley paterna, la madre queda remitida a una ley que no es la suya, sino la de Otro, que posee en realidad el objeto de su deseo. El padre interviene en calidad de mensaje, tanto para la madre como para el hijo, enuncia un No que no es simplemente no te acostarás con tu madre, sino también no reintegrarás a tu producto, con lo cual le niega a la madre el acceso al objeto fálico. Hasta este momento el niño(a) ocupa un lugar de asujeto, pues, no articula su propio deseo. El padre se afirma en su presencia, en la medida que el objeto de deseo de la madre se ve afectado por su interdicción, impidiendo que el niño(a) se convierta en  un objeto servil de la madre, este es el momento privativo del Edipo.

3.  Tercer  momento. Lo que el padre ha prometido debe mantenerlo, el interviene como portador del falo, puede dar a la madre lo que ella desea, el padre ejerce la castración sobre el niño haciendo imposible para él la persistencia en el empeño de ser el falo para la madre. De igual manera se impone la simbolización de la ley, que indica que el niño ha asimilado su significado. El éxito del Edipo esta en esta identificación del sujeto con el padre, a lo que se conoce con el nombre de Ideal del Yo.


El triangulo punteado corresponde al ternario (o triangulo) imaginario y el de la línea sólida, que incluye al padre, corresponde al ternario( o triangulo) simbólico. En el caso del varón, la salido del Edipo se produce por esta identificación con la instancia paterna, que da al niño los títulos para, en el momento adecuado, si todo va bien” tomar posesión de todos los poderes sexuales y … ejercerlos. La niña, por su parte,  no conserva una identificación al padre a titulo de garante de la virilidad. Sabe quién tiene el falo y va a él a buscarlo. Esta identificación se inscribe, el ternario simbólico, en el lugar donde antes estaba el niño. En el polo materno, comienza a constituirse todo lo que luego será realidad, y del lado del padre comienza a constituirse todo lo que después será el superyó.














[1] En este recorrido recogeré las valiosas precisiones teóricas del psicoanalista Juan David Nasio y los aportes del Diccionario de psicoanálisis Lacaniano de  Dylans Evans.



Recordar, repetir, reelaborar. Sigmund Freud


Sigmund Freud. Recordar, repetir, reelaborar.


Cómo leer a Lacan. Slavoj Zizek