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lunes, 7 de julio de 2014

Crímen y psicoanálisis

¿Asesinos por imitación?  O ¿Crímenes paranoicos?

Por
Ramiro A. Álvarez. Mg

En el año 2009 participe en el II congreso Latinoamericano de Psicoanálisis: El psicoanálisis el amor y la guerra. Una de mis motivaciones para asistir era poder tener un diálogo con Héctor Gallo psicoanalista conferencista del evento y autor del libro el Sujeto Criminal, cuya lectura había terminado por aquellos días y que había tenido un impacto importante en mi formación profesional. El presente texto presenta algunas reflexiones del libro, de mi conversación con el autor y una sucinta investigación en relación al crimen y su vínculo con el inconsciente; en relación al título del texto, pertenece a un artículo de la revista colombiana Semana refiriéndose a James Holmes, quien recientemente asesinó a 12 personas durante el estreno de la película 'El Caballero de la Noche asciende', es importante recordar que no es el primer criminal que actuó inspirado por obras de ficción, varios asesinos han utilizado libros, películas y discos como pretexto para sus crueles acciones y qué decir de aquellos cuyo acto homicida sale como un “brote” imprevisto y enigmático en relación a sus tranquilas vidas. El psicoanalista francés Jacques Lacan insistió en la necesidad de situar el crimen en relación al orden simbólico, es decir, un orden cruzado por la ley fundamental y por el lenguaje, en contra de la tradición que tanto en derecho como en psiquiatría forense, tiende a privilegiar el orden biológico

¿Qué puede ocurrir en la mente de estos sujetos? Cuál podría ser la génesis de sus actos? ¿Por qué siempre la paranoia esta a la base del desenlace psicótico? ¿Cuál sería la relación entre el discurso Jurídico y el psicoanálisis?

La Estructura Psicótica.

El estudio de la estructura psicótica permitirá ir abriendo un camino de análisis a los interrogantes anteriormente planteados. El término surge en psiquiatría en el siglo XIX como una designación de enfermedad mental general. El interés de Lacan por la psicosis es anterior a su interés por  el psicoanálisis,  y constituirá una de las tres (3) estructuras clínicas, caracterizada por la operación de la forclusión, en esta operación el NOMBRE –DEL- PADRE, no es integrado en el universo simbólico del sujeto( es forcluido), lo que da como efecto un agujero en el orden simbólico, lo cual no quiere decir que el psicótico no tenga inconsciente: por el contrario, en la psicosis  el inconsciente está presente, pero no funciona. En el fondo este proceso psíquico constituye una disfunción del complejo de Edipo, que se manifiesta en una falta de la función paterna, donde lo simbólico se reduce al registro imaginario.

La paranoia y la personalidad

Como punto de partida es importante tener claro que la paranoia es una forma de psicosis caracterizada esencialmente por delirios y ordinariamente esta  subyacente a la gran mayoría de estos delitos; sus características clínicas son: una propensión exagerada al orgullo que conlleva hipertrofia  del yo, exageración de la personalidad, falsedad del juicio, desconfianza del ambiente, egocentrismo, autofilia e inadaptación social. Presentan una particular introversión que  se traduce en fuertes luchas internas con una gran y duradera  tensión emotiva. Este sería el panorama general que ha presentado el estudio de la paranoia,  entre los más importantes exponentes del tema  se encuentran Sigmund Freud, Genil Perrin, Pierre Janet, Jacques Lacan, entre otros[1].

¿Crímenes sin interés?

En el análisis que nos concierne hacer dentro de  este ensayo, se tomará como punto de partida aquellos crímenes que se realizan sin tener ninguna motivación aparente para cometerlos, es decir, no hay odio, celos, venganza, no hay un momento de ira, no hay un móvil estrictamente pasional que permita discernir el acto criminal;  desde el punto de vista jurídico se percibe  que esta motivación no es clara, y se empieza a tener sospecha de enfermedad mental. La pregunta que Héctor Gallo se hace en su texto es indagar qué puede mover a un sujeto a asesinar a otro sin tener ningún interés personal en hacerlo.

Las hipótesis que se pueden hacer desde el punto de vista clínico siguiendo las enseñanzas de Lacan es que podría tratarse de un Cálculo delirante, noción que no existe en la peritación forense, en el ámbito juridicial este fenómeno es escuchado como un cálculo premeditado y racional, mientras el cálculo delirante es premeditado pero delirante, es decir, el sujeto sabe lo que está haciendo, sabe a quién mata, planea pero no sabe porque mata, dicho de otro modo, sabe lo que hizo pero no por qué lo hizo, no entiende el sentido. Estos casos siempre son declarados a nivel jurídico imputables, pues el jurista está escuchando desde el punto de vista racional y confunde percepción con juicio, supone que si el sujeto percibe lo que hizo tiene un juicio sobre lo que hizo y no esta perturbado su juicio de razón moral, en el caso que estamos abordando damos por sentado el precedente que la perturbación moral; desde el psicoanálisis no se aboga por la inimputabilidad sino que Lacan propone dada la particularidad que él refiere de ser crímenes domésticos, es decir, que se realizan con lo más cercanos, pues, siempre se delira con lo más íntimos geográficamente y en los registros de las cadenas psíquicas.

 En los casos de crímenes por Autopunición  que son aquellos crímenes  en los cuales el sujeto se mata así mismo matando al otro y luego se suicida, o crímenes  en los cuales se sigue delinquiendo hasta recibir  un castigo ejemplar; Lacan recomienda que de manera calculada se dé un castigo, porque estos sujetos reclaman un castigo para estabilizarse, no sería un castigo como los que reciben los criminales perversos que cometen un crimen excesivo, pero si un castigo porque si no lo recibe éste se lo impondrá así mismo por otros medios; por paradójico que parezca en estos casos el castigo es una manera de protegerlo, esto trastoca todo el sistema jurídico que castiga no para proteger sino para dar un escarmiento, para que el sujeto se re-socialice. El plus clínico que ofrece el psicoanálisis en estos casos particulares es que el castigo estabiliza y tranquiliza  al sujeto  estabilizando su  delirio con el castigo , después de cometer el crimen ya no delira más y por esa razón se ven completamente sobrios y tranquilos con el crimen y parecen criminales fríos que narran lo que sucedió sin que nada los perturbara, aquí Lacan introduce el termino Inocencia paranoica distinta a la inocencia criminal que es una inocencia calculada, el sujeto miente de modo calculado(alegato de inocencia), en cambio la Inocencia Paranoica tiene que ver con el hecho que el sujeto mata al otro para salvarlo de alguna cosa, un ejemplo paradigmático de este concepto es lo  sucedido en Colombia, cuando un policía mata su hijo de tres(3) años y enseguida se mato él, con toda certeza la construcción psíquica que tuvo es que iba a salvar al niño pues la madre iba recibir la custodia del pequeño, mejor lo mata para salvarlo, esto lo hace el paranoico que no se siente culpable de nada, no se responsabiliza de nada, pero al mismo tiempo dice que él fue y que lo tienen que castigar.


Psicoanálisis, discurso jurídico y ley

En el caso del discurso jurídico la responsabilidad es contingente, es decir, se puede ser o no responsable, dependiendo de si el juicio está o no perturbado y otra serie de circunstancias atenuantes que lo pueden hacer responsable pero de manera atenuada( contingente). En el psicoanálisis la responsabilidad es considera subjetiva es constituyente del sujeto, es decir, la responsabilidad es uno de los elementos fundamentales por los cuales un sujeto se introduce en  el vinculo social, y la responsabilidad social la relacionamos directamente con la dimensión de la  culpa, es decir que la culpa esta en el centro del vinculo social y culpa significa deuda, de modo que nos integramos al vinculo social en la medida que simbolicemos una deuda, o sea, una responsabilidad; quien  no logra responsabilizar una responsabilidad e integrarla en su vida y en su historia, podríamos decir que no esta en condiciones de hacer vinculo social. La responsabilidad no depende del juicio de razón moral y de que el juicio no esté perturbado, desde el psicoanálisis aunque el juicio este perturbado allí hay una responsabilidad del sujeto que no es jurídica sino que se obtiene de la lectura de las motivaciones que tuvo un sujeto, por  mas perturbado que esté a cometer un crimen y se trabaja en función de eso para definir qué tipo de castigo le conviene a ese sujeto, teniendo en cuenta esa dimensión de la responsabilidad. Quien sale de los vínculos sociales deja de comportarse como un sujeto responsable.

Psicoanálisis, crimen y sociedad

Desde el psicoanálisis renueva la discusión entre lo psicológico y lo jurídico, campo este último muy influenciado por las ciencias biológicas, pruebas cognitivas y peritajes evaluativos en general. Dentro de las cuales el sujeto en aquello que desde el psicoanálisis se concibe como las pasiones del hombre: el amor, los celos, las rivalidades que tienen mucho que ver en los crímenes, quede por fuera, este artículo intenta replantear esta situación, teniendo en cuenta los efectos de subjetividad en el individuo, considerado un ser exclusivamente orgánico, desconociendo como se anotó los efectos de subjetividad como aquello que se produce en el vinculo social: el amor, el odio, la rivalidad etc., lo cual  no es genético. De esto se deduce que no es lo mismo pensar el crimen como acción de un objeto orgánico que se desarrolla y que por una perturbación puede matar a otro, a pensar el  crimen como aquel que se produce en el vinculo con el otro, como aquello que está en el origen del vinculo social (recordemos los mitos que nos recuerdan un crimen originario). Crimen y sociedad son inseparables, el crimen es por tanto objeto social porque el crimen no es un objeto clínico, en el sentido que para matar a otro no hay que estar enfermo, simplemente hay que estar en los vínculos sociales o que se produzcan perturbaciones en esos vínculos por diversos motivos. El crimen hay que tomarlo en su dinamismo social y después la dimensión clínica preguntándonos desde qué posición o lugar una persona mata. Lo que Héctor Gallo[2] llega a concluir es que en el momento mismo que el sujeto ejecuta la acción criminal se comporta como un amo absoluto independientemente de que esté perturbado o no, en ese instante esta perturbado se considera a sí mismo el “rey del universo”, allí hay una desaparición del sujeto ¿Yo qué estoy haciendo? ¿Por qué hice esto? Independientemente de la tipificación: asesino en serie, criminal paranoico, hay una variación, es decir, cada uno mata desde un lugar distinto en términos de la subjetividad. ¿Qué aporta el psicoanálisis a la peritación forense? Aquí lo importante es determinar que más allá del absolutismo biologicista esta la pregunta sobre el sentido del crimen, cada crimen tiene un sentido y este solo se puede indagar cuando se le da una palabra al sujeto independientemente de su clasificación. De lo cual se desprende un hecho práctico que consiste en la necesidad de abrir un dispositivo de escucha esencialmente  clínica, superando la clasificación  estadística del DSM –IV que socava la subjetividad en beneficio de la generalización, esto permite que el crimen se tome no como un objeto medico, estadístico, jurídico sino como un objeto social, lo cual cambia el abordaje tajantemente.





[1] Cfr. GODOY, Claudio. La Paranoia en la enseñanza de Jacques Lacan. Bogotá: Cid, 2004. P.p 9
[2] GALLO, Héctor. El Sujeto Criminal: una aproximación psicoanalítica al crimen como objeto social. Udea: Medellín, 2007.

viernes, 20 de junio de 2014

sábado, 14 de junio de 2014

Construcciones en el Análisis. Sigmund Freud



La Carta Robada . Edgar Allan Poe



viernes, 13 de junio de 2014

El Edipo

EL COMPLEJO DE EDIPO[1] (Primera parte)



Qué es el Edipo?

Es una prueba que experimenta el niño(a) de alrededor de cuatro (4) años, quien, superado por un deseo sexual incontrolable, tiene que aprender a sofrenar su ímpetu y a ajustarlo a los límites de su cuerpo inmaduro, a los límites de su conciencia naciente, a los limites de su miedo y finalmente a los límites de una ley tácita  que le ordena dejar de tomar a su padres como objetos sexuales. Con el Edipo por primera vez en nuestra vida le decimos al  insolente deseo ¡calma!, aprende a vivir en sociedad. También aprendemos en esta etapa que el Edipo es el doloroso paso de iniciación de un deseo salvaje a un deseo socializado y la aceptación igualmente dolorosa de que jamás podremos satisfacer totalmente  nuestros deseos.

El Edipo además es una crisis sexual de crecimiento, la fantasía que esa crisis modela en el inconsciente infantil. En efecto, la experiencia vivida del seísmo edípico se graba en el inconsciente del niño como una fantasia que ha de definir la identidad sexual del sujeto. En definitiva,se se tuviese que esquematizar las crisis edípica en dos etapas, se puede afirmar que el Edipo comienza con la sexualización de los padres y se completa con la desexualización de los padres que termina en la identificación de los sexos.

Desde esta perspectiva a qué pregunta fundamental responde el interrogante por el Edipo dentro del edificio teórico del psicoanálisis? La respuesta parcial pero precisa, responde a dos preguntas fundamentales: ¿cómo se forma la identidad sexual de un hombre o de una mujer? Y ¿cómo llega alguien a convertirse en neurótico? Resuelve la pregunta por el origen de nuestra sexualidad y además el origen de nuestros numerosos dolores neuróticos.

Los tiempos de la Metáfora Paterna.

Para Lacan la paternidad implica la estructura de una metáfora, pues, involucra una sustitución metafórica. La expresión Metáfora Paterna, es introducida en 1957-8,  supone la sustitución de un significante por otro, lo cual implica el carácter metafórico del complejo de Edipo enunciado por Freud. Se podría describir en tres(3) momentos.

1.    Primer momento. Es el tiempo en el origen, en este momento el niño se encuentra en una relación indiferenciada con la madre, es una relación dual pero no simbiótica, en la cual el infante entra en contacto por primera vez con el medio; el niño(a) más que relacionarse con la madre como persona se relaciona con su deseo, se trata de una identificación imaginaria, ya que se articula con algo que para el niño es el deseo de la madre, es un deseo alienado en el margen de otro, no articulando un deseo propio más allá del materno. A ese objeto de deseo de la madre, al cual ella, en tanto depende de un orden simbólico tiene cierto acceso, Lacan lo llama Falo. El padre en este momento no aparece como función, solo aparece en su semblante social en relación a su papel en la procreación, pero como instancia para la vida psíquica del niño aun no se ha manifestado. El impero de la “ley” de la madre es lo que predomina en esta etapa.

2.    Segundo momento. Es un tiempo nodal, en el cual hay algo que desprende al sujeto de su lugar de identificación imaginaria, y lo liga al mismo tiempo con la primera aparición de la ley paterna, la madre queda remitida a una ley que no es la suya, sino la de Otro, que posee en realidad el objeto de su deseo. El padre interviene en calidad de mensaje, tanto para la madre como para el hijo, enuncia un No que no es simplemente no te acostarás con tu madre, sino también no reintegrarás a tu producto, con lo cual le niega a la madre el acceso al objeto fálico. Hasta este momento el niño(a) ocupa un lugar de asujeto, pues, no articula su propio deseo. El padre se afirma en su presencia, en la medida que el objeto de deseo de la madre se ve afectado por su interdicción, impidiendo que el niño(a) se convierta en  un objeto servil de la madre, este es el momento privativo del Edipo.

3.  Tercer  momento. Lo que el padre ha prometido debe mantenerlo, el interviene como portador del falo, puede dar a la madre lo que ella desea, el padre ejerce la castración sobre el niño haciendo imposible para él la persistencia en el empeño de ser el falo para la madre. De igual manera se impone la simbolización de la ley, que indica que el niño ha asimilado su significado. El éxito del Edipo esta en esta identificación del sujeto con el padre, a lo que se conoce con el nombre de Ideal del Yo.


El triangulo punteado corresponde al ternario (o triangulo) imaginario y el de la línea sólida, que incluye al padre, corresponde al ternario( o triangulo) simbólico. En el caso del varón, la salido del Edipo se produce por esta identificación con la instancia paterna, que da al niño los títulos para, en el momento adecuado, si todo va bien” tomar posesión de todos los poderes sexuales y … ejercerlos. La niña, por su parte,  no conserva una identificación al padre a titulo de garante de la virilidad. Sabe quién tiene el falo y va a él a buscarlo. Esta identificación se inscribe, el ternario simbólico, en el lugar donde antes estaba el niño. En el polo materno, comienza a constituirse todo lo que luego será realidad, y del lado del padre comienza a constituirse todo lo que después será el superyó.














[1] En este recorrido recogeré las valiosas precisiones teóricas del psicoanalista Juan David Nasio y los aportes del Diccionario de psicoanálisis Lacaniano de  Dylans Evans.



Recordar, repetir, reelaborar. Sigmund Freud


Sigmund Freud. Recordar, repetir, reelaborar.


sábado, 24 de mayo de 2014

Psicoanálisis Aplicado

Jacob pelea en el valle de Jakok.
Génesis 32, 23-32
La integración de lo negativo en la vida cotidiana.

Por Ramiro A. Alvarez. Mg

Este relato muestra una auténtica radiografía de las profundidades de la mente humana, escenifica el drama de un hombre astuto, ambicioso de poder y riqueza, suplantador de la bendición de su propio hermano y vencedor en una pelea enigmática, en el valle de Yakok. Después de haber desdoblado teóricamente el tema del superyo, viene bien utilizar la literatura bíblica como aplicación de los conceptos psicoanalíticos, pues, como lo afirmó Julia Kristeva en su reciente visita a Chile: la literatura es el psicoanálisis.

Son siempre nuestras propias preocupaciones y angustias las que opacan nuestra vida, muy frecuentemente el peso que más nos agobia es el de las angustias y preocupaciones que nos creamos y de las que somos culpables. Cada vez que la noche oscura llena de miedo nuestra vida, cuando las pruebas y enfermedades nos llenan de dolor y desconcierto, es el momento de reaccionar y defendernos, tal como Jacob reaccionó en aquella noche para defenderse  luchando con aquel oscuro  poder que lo atacaba.

Hay que lograr  que la luz aparezca para que,como Jacob, podamos reconocer  que en medio de todas nuestras angustias y luchas esta también la mano de Dios mostrándonos el camino de un aprendizaje que hemos venido a realizar en esta tierra y que no excluye para nada el dolor; es por esto que este relato constituye una bienaventuranza a todos aquellos  que sumergidos en la noche del dolor y la incertidumbre no saben a quién acudir, que desamparados por sus familiares, abandonados por los “buenos espíritus”, más aún atormentados por espíritus perversos, esperan pese a las más densas nubes oscuras, en Aquel que en ese momento terrible permanece oculto. Jacob se convierte en tipo de aquellos que perseveran hasta el final, éste reconoció cuando comenzó a amanecer, que, aun  en medio de las más terrible tiniebla, Dios puede estar oculto y  acepta que se le hable como a un Hombre…En aquel claroscuro del inicio de la mañana  se puede reconocer la verdad, allí la noche empieza a pasar, y la luz se empieza a vislumbrar del otro lado del abismo.

La honestidad de Jacob consiste en enfrentarse a sus propios fantasmas interiores y hace que este relato nunca envejezca, y constituya un llamado  a escuchar a solas la voz de nuestro propio inconsciente…El se quedo solo… Así comienza el relato, como un bloque de piedra que hace que el protagonista se sumerja en la más profunda soledad  y frialdad humana, aquel hombre lleno de riquezas, mujeres, ganados, un hombre visiblemente bendecido estaba claramente torturado por un superyo inflexible  y mordaz; por eso adonde va con  sus innumerables riquezas, su oscuro pasado también lo acompañará presente como una sombra espectral. Ese era el lado oscuro de  esa existencia aparentemente bendecida, del hombre  que está a la orilla del Yabok.

Un pasado no elaborado enquistado en los profundos abismos inconscientes, no se deja transportar al porvenir sin haber cumplido algunos requisitos, cualquier día se descargan sobre nosotros esas densas nieblas que oscurecen nuestro porvenir, nos paralizan y llenan nuestra vida de amargura y desesperación, cualquier día experimentamos que   “hacia adelante el camino se nos cierra”  y en lugar de la ansiada salida, se avecina hacia nosotros algo oscuro y espantoso que  se constituye en un enigma por descifrar: “ Y allí un hombre luchó contra él”.

Todo lo que desconocemos de nosotros nos domina, afirmaba Nietszche: “manos invisibles son las que más gravemente nos dominan”,en el caso de Jacob  se  observa un desconocimiento total en el escenario de su lucha, lo  único que sabe es que tiene que defenderse y por eso lucha a golpes. Es claro que en lugar de dejarse paralizar por su destino se sobrepone a él, defender el propio yo frente a las fuerzas desconocidas, jamás doblegarse, ser valiente en el momento de las preguntas, para disfrutar del momento de las respuestas, es una auténtica aventura del espíritu. Ese doloroso y oscuro poder con el que lucha en silencio no logra dominarle; a pesar de tener dislocada la cadera continua el combate, obligando a hablar a ese poder que lo amenaza, el drama solo logra resolverse a través de la palabra, esa palabra desnuda descubre el amanecer de los dos combatientes, hay palabras que sanan como la aurora, como una salida del sol; y la luz solo aparece a través de la palabra, el golpe es reemplazado por el verbo y la lucha  cesa.De allí que toda palabra neurotizante nazca de las mentiras  que impiden que los hechos reales hagan surgir los frutos de la aceptación, a partir de la situación real.

Ese hombre rico aun dentro de su miseria espiritual y su pobreza moral logra descubrir una riqueza más profunda; solo un ser humano es rico cuando como Jacob se agarra de Dios y le  dice:” no te soltaré sino cuando me hayas bendecido” por eso de allí en adelante ya no se llamará Jacob sino Israel (el que peleó contra Dios), continuará bendecido pero cojeando: eso le recordará quién es, un ser en falta, un ser deseante.

                                     

En definitiva, lo negativo de nuestra existencia asumido pierde su virulencia y se comporta como una fiera domesticada, la convivencia de lo simbólico (syn-balleim = reunir) y lo diabólico ( dia-ballein= disgregar)es lo que da equilibrio al ser humano. El yo en su afán de afirmarse en su imaginario de omnipotencia infantil renuncia inconscientemente a reconocer incluso a negar su parte negativa. Reconciliarnos con nuestro lado sombra es absolutamente terapéutico; reconciliarnos con aquella parte de nosotros mismos que no nos gusta, no para combatirlo sino para asumirlo, es el inicio de la paz interior. La perfecta alegría no reside en la positividad que uno pueda tener, por más excelente que sea desde el punto de vista religioso, sino en la propia negatividad asumida con amor.





viernes, 16 de mayo de 2014

La Culpa y el superyo


¿Cuál es entonces la relación entre culpabilidad y superyo?

De acuerdo a la práctica clínica del psicoanálisis, se puede afirmar que la culpa es un sentimiento inconsciente, por eso permanece mudo para el analizante, el cual se siente enfermo pero no culpable; mientras en la conciencia se es inocente inconscientemente se puede ser  culpable, allí está la paradoja!. Este fenómeno se puede expresar mediante afecciones patológicas, tales como: neurosis obsesiva, delirio de autoacusación, melancolía, duelo no elaborado,etc[1]. La culpabilidad es una enfermedad imaginaria del yo que reclama el remedio imaginario del castigo inflingido por el superyo.

El trabajo con nuestros pacientes confirma la tesis de Freud según la cual el sufrimiento de los síntomas expía una falta ignorada, lo cual resulta ser extraño, pues, el dolor sentido  (autocastigo bajo la forma de nuevos síntomas) es el alivio a un dolor no sentido (culpabilidad). Se puede afirmar entonces que desde el punto de vista clínico lo propio de la culpabilidad inconsciente es despertar de modo automático la irreprimible necesidad de ser castigado, de modo que la descarga de energía psíquica no solo alivia la tensión interna sino que también le  sirve al sujeto para realizar una localización, de algo que hasta ese momento carecía de representación: “ en muchos criminales, sobre todo en los jóvenes, hemos descubierto- escribe Freud- un intenso sentimiento de culpabilidad, que existe ya antes de la comisión del delito,y no era, por tanto, una consecuencia del mismo, sino su motivo, como si para el sujeto hubiera constituido un alivio poder enlazar dicho sentimiento inconsciente del culpabilidad con algo real y actual”.

¿Cuál es la falta desconocida que vuelve culpable al yo? No se puede olvidar que la culpabilidad es una forma elaborada de angustia de castración. El yo solo se puede angustiar ante la prohibición si al mismo tiempo percibe la agitación interna de su propio deseo, el yo se vuelve culpable no tanto por desear sino por ser incapaz de responder a dos exigencias opuestas y simultaneas del superyo tiránico. Ante el superyo que exhorta , el yo es culpable de no realizar su deseo: es una falta por defecto, y frente al superyo que prohíbe y condena es culpable de estar a punto de realizar ese deseo:es una  falta por exceso. En la realidad ninguna de las faltas es cometida, pues, el deseo es imposible de ser realizado.Si el superyo no existiera el yo no se sentiría culpable, pero el superyo existe, es decir, que el yo se cree culpable.Sí, la culpabilidad es una creencia imaginaria del yo, el falso presentimiento de experimentar el goce absoluto, mientras que no se puede experimentar mas que un goce parcial.

·         FREUD, Sigmund. El Problema Económico del Masoquismo(Obras Completas Tomo 19). Buenos Aires: Amorrortu, 1979.
·         LACAN, Jacques. Seminario 26: la Topología y el Tiempo. 1979 (Inédito).

·     NASIO, Juan David. Enseñanza de los 7 conceptos Fundamentales del Psicoanálisis. Barcelona: gedisa,1996



[1] Acción que la expíe y un nombre que la represente, para que se haga tolerable.

Superyo

El Superyo: ¿una instancia psíquica obscena y feroz?

Freud afirmaba que el superyo era el heredero del complejo de Edipo[1],en el cual una parte de yo se identifica con la figura parental interdictora, mientras que la otra continua deseando; entonces el niño(a) se vuelve capaz -a precio de desdoblarse- de encarnar el mismo a un tiempo la ley y el deseo, su imperativo categórico sería:¡desea el absoluto al cual deberás renunciar, porque te esta prohibido y es peligroso!

El superyo tiene dos facetas bien definidas que interesan particularmente al psicoanálisis, su dimensión consciente e inconsciente. El superyo no solo es el representante de la ley moral que apunta a nuestro bien y al bien de los otros(superyo-conciencia), también es un semblante de  ley, una ley inconsciente e insensata cuya intimación, más apremiante que cualquier mandato de la conciencia nos ordena llevar el deseo hasta las últimas consecuencias, por esto es desenfrenado en sus intimaciones, cruel en sus prohibiciones, sádico en su dureza y celosamente vigilante.

El superyo[2] queda así definido como una ley implacable y severa que si bien posibilita la renuncia a las pulsiones agresivas, deja la sujeto en un circuito sadomasoquista muy complejo que, por demás, se sostiene y se justifica en el cumplimiento de elevados preceptos reunidos bajo la égida del Ideal del yo. Freud enseñó que el superyo, por tanto, no es una instancia moral por el contrario, el superyo se pone al servicio del dolor moral, es decir, de la humillación y la mortificación psíquica. El superyo por tanto, si bien provoca las manifestaciones más exacerbadas de la culpabilidad, no promueve la responsabilidad, por el contrario un sujeto sometido a los imperativos superyoicos “cede a la responsabilidad”, es decir, a la aptitud de responder, como lo afirma Lacan el superyo es simultáneamente la ley y su destrucción.

De otra parte, el superyo no parece tener una estructura psíquica definida, pero si diversos modos de manifestarse en  función de las defensas que cada sujeto construya contra él: en la neurosis obsesiva, la severidad del superyo es hiperintensa, ante lo cual el sujeto intenta defenderse no aceptando ninguna imputación de culpabilidad expresa y procurando que su semejante lo exima  de esa culpa dolorosa; en la histeria el individuo se defiende de la fuerza del superyo a través de la represión, lo cual supone que siempre tratará de comportarse como víctima sin asumir la responsabilidad de sus actos; en la melancolía el sujeto se declara culpable y se somete a los severos castigos del superyo.

Por último, es posible afirmar que el superyo no es una instancia que pacifique al sujeto, o cuyo bien es el placer o el bienestar del individuo, por el contrario su “bien” es el displacer, en otros términos el Goce y a nombre de él opera como ley.

·         FREUD, Sigmund. El Problema Económico del Masoquismo(Obras Completas Tomo 19). Buenos Aires: Amorrortu, 1979.
·         LACAN, Jacques. Seminario 26: la Topologia y el Tiempo. 1979 (Inédito).

·    NASIO, Juan David. Enseñanza de los 7 conceptos Fundamentales del Psicoanálisis. Barcelona: gedisa,1996


[1] Es la experiencia de una pérdida y de un duelo, el de los padres fantaseados como compañeros sexuales. Es en el niño(a) la primera gran separación profunda e interior de los padres.
[2] Freud hace depender las particularidades del superyó de la estructura, no del género.

domingo, 11 de mayo de 2014

¿Qué es el inconsciente? Video

sábado, 10 de mayo de 2014

¿Qué es el inconsciente?


Aunque el término inconsciente ya había sido utilizada antes de Freud, en la obra de éste adquiere una significación totalmente original y se constituye como el concepto más importante.

Freud diferenciaba dos(2) usos de esta palabra. Como adjetivo, simplemente designa los procesos mentales que no son materia de la atención  consciente en un momento determinado. Como sustantivo ( el inconsciente)  designa uno de los sistemas psíquicos que Freud describió en su primera teoría de la estructura mental ( el modelo topológico). Según esta teoría, la mente esta dividida en tres(3) sistemas o “localidades psíquicas”: el Consciente (Cs), el preconciente     ( Pcs) y el Inconsciente(Icc). El sistema inconsciente no es lo que esta fuera de la conciencia en un momento dado, sino lo que ha sido radicalmente separado de la conciencia por la represión y no puede entrar en el sistema consciente y preconciente sin distorsiones.



En la segunda teoría freudiana de la estructura mental, el aparato psíquico esta dividido en tres(3) instancias: el yo, el superyo y el ello; ninguna de estas instancias coincide con el inconsciente, puesto que incluso el yo y el superyo tienen partes inconscientes.

Más adelante Freud rectifica su teoría y el Inconsciente adopta un nuevo estatuto, dado que los tres(3) componentes del aparato psíquico pueden ser inconscientes, el inconsciente cesa de ser una entidad autónoma y  se convierte en una propiedad de cada una de estas instancias. La represión también pasa a ser una entidad  inconciente, ya no es posible equiparar inconciente y reprimido,el inconsciente es a un tiempo represión y reprimido. Freud renuncia en 1920, en la mitad de su obra, a concebir el inconsciente como un sistema  autónomo, y privilegia la acepción descriptiva del término inconsciente, que el define como cualidad atribuible a cada una de las instancias del aparato psíquico. 

Sin embargo, de las tres(3) instancias psíquica es el Ello el que reviste una mayor carga inconsciente,  en él encontramos no solo las representaciones de cosas grabadas en el psiquismo bajo el impacto del deseo de los otros, sino también representaciones innatas, propias de la especie humana inscritas y transmitidas filogenéticamente. El yo de esta tópica no es el yo autónomo de la filosofía y de la psicología tradicionales, es un yo que se en encuentra en el centro como objeto, es una construcción  que se forma por identificación especular, por tanto es una formación imaginaria diferente al sujeto que es producto de lo simbólico,el yo se angustia es su intento de realizar una síntesis constante, y su angustia se da por las exigencias del ello y del superyo. La angustia yoica se podría resumir así: 

ANGUSTIA EXISTENCIAL DEL YO

La angustia frente al ello
Ser aniquilado
La angustia frente al Superyo
Ser castigado
La angustia frente a lo real
Ser impotente

El superyo merece un capítulo aparte  que más adelante se expondrá, por el momento se puede afirmar que el superyo es el inconsciente como ley que evidencia la división del sujeto contra sí mismo( Caso Aimeé), de otra parte implica el cuestionamiento del BIEN  como valor supremo, el superyo introduce una ética que no es la del bien, en la medida que se confunda bien con bienestar. La paradoja del superyo esta en que el sujeto esta apegado a algo que no le hace bien, es decir, a algo que no colabora con su bienestar.

Lacan  afirmará posteriormente que el concepto de inconsciente freudiano ha sido muy mal interpretado por sus seguidores, quienes lo redujeron a ser la sede de los instintos, ante esta concepción biologista, el propone que el inconciente esta estructurado como un lenguaje  ( modelo lingüístico).

DYLAN, Evans. Diccionario introductorio de psicoanalisis lacaniano. Buenos Aires: paidos, 1997

MILLER, Jacques Alain. El Recorrido de Lacan. Buenos Aires: Manatial, 2006.

lunes, 5 de mayo de 2014

¿Que es el Psicoanálisis?

sábado, 3 de mayo de 2014

El sentido inconciente del olvido ( Caso Freud )

En 1898, Freud publicó un pequeño ensayo titulado “El Mecanismo Psíquico del Olvido”, incorporado en 1901 en la obra “La Psicopatología de la Vida Cotidiana” en el que analizaba el olvido personal de un nombre propio. El nombre olvidado por Freud era el de Signorelli (en italiano Signore equivale a Señor), autor de los frescos Las Postrimerías del Hombre, de la catedral de Orvietto (Italia); en su lugar le acudían a la mente  los nombres de otros pintores- Botticelli y Boltraffio- que, al mismo tiempo, rechazaba como claramente erróneos. Ante ello Freud se pregunto el por qué del olvido y de un tal desplazamiento.

El olvido se presentó durante un viaje desde la localidad italiana de Ragusa a una ciudad de Herzegovina y en el transcurso de una conversación con un recién conocido compañero de viaje. Este había viajado por Italia y Freud le preguntó si había estado en Orvieto y visto los famosos frescos de… (El pintor cuyo nombre no recordaba). Al dedicarse a analizar esta incapacidad, Freud asocio en primer lugar el contenido de la conversación previa al olvido: “Poco antes de preguntar a mi compañero si había estado en Orvieto, habíamos hablado de las costumbre de los turcos residentes en Bosnia y en Herzegovina. Le conté haber oído explicar a uno de mis colegas, que ejercía la medicina en aquellos lugares y tenía muchos clientes turcos, que estos suelen mostrarse muy confiados en el médico y resignados ante el destino. Cuando se les anuncia que la muerte de uno de sus deudos es inminente y que todo auxilio es inútil contestan es: “¡Señor (Herr), qué le vamos a hacer!¡Sabemos que si hubiera sido posible salvarle, le hubieras salvado!”.

En este momento de la conversación Freud recordó haber callado una serie de ideas relacionadas con el tema:” Recuerdo, en efecto, que antes de cambiar de tema, quise relatar una segunda anécdota que reposaba en mi memoria junto a la ya referida. Los turcos de los cuales hablábamos estimaban el placer sexual sobre todas las cosas, y cuando sufren un trastorno relacionado con él caen en una desesperación que contrasta extrañamente con su conformidad ante la muerte. Uno de los pacientes que visitada mi colega le dijo un día: “tu sabes muy bien Señor (herr), que, cuando eso ya no es posible, la vida pierde todo su valor”.

Freud reprimió, así, la primera intención de relatar ese otro aspecto de las costumbres de los turcos, pero, además, desvió su atención de la continuación de aquella serie de pensamientos que le llevaban directamente al tema “muerte y sexualidad”. ¿Por qué se desvió el curso del pensamiento? Freud responde en su caso particular: “Me hallaba, entonces, bajo los efectos de una noticia que pocas semanas antes había recibido durante una corta estancia en Trafoi. Un paciente, al que traté con gran interés, se había suicidado a causa de una incurable perturbación sexual”. Esta noticia, por muchos motivos profundamente desagradable, deseaba ser “olvidada” activamente por Freud; en este proceso, el olvido se desplazó hasta el nombre del pintor  Signorelli: “Claro es” continua diciendo Freud, “que lo que deseaba olvidar era algo muy distinto del nombre del pintor de los frescos de Orvieto; aquello que quería olvidar resulto hallarse en conexión asociativa con dicho nombre, de modo que mi voluntad erró su blanco y olvidé el nombre en contra de mi voluntad, mientras mi intención era olvidar lo otro. La repugnancia a recordar se refería a un objeto, y la incapacidad surgió respecto a otro”.


Junto al olvido, la aparición de nombres sustitutivos -Botticelli y Boltraffio- es una alusión directa(a través de las diversas conexiones asociativas) tanto a lo que Freud quería olvidar (la noticia recibida en Trafoi, las costumbres de los turcos de Bosnia reprimidas en la conversación…) como a lo que quería recordar (el nombre de Signorelli).





BIBLOTECA SALVAT. Freud y el Psicoanálisis. Barcelona: Salvat editores, 1973.

ZIZEK, Slavoj. Cómo leer a Lacan?. Buenos Aires: paidòs, 2008.