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lunes, 7 de julio de 2014

Crímen y psicoanálisis

¿Asesinos por imitación?  O ¿Crímenes paranoicos?

Por
Ramiro A. Álvarez. Mg

En el año 2009 participe en el II congreso Latinoamericano de Psicoanálisis: El psicoanálisis el amor y la guerra. Una de mis motivaciones para asistir era poder tener un diálogo con Héctor Gallo psicoanalista conferencista del evento y autor del libro el Sujeto Criminal, cuya lectura había terminado por aquellos días y que había tenido un impacto importante en mi formación profesional. El presente texto presenta algunas reflexiones del libro, de mi conversación con el autor y una sucinta investigación en relación al crimen y su vínculo con el inconsciente; en relación al título del texto, pertenece a un artículo de la revista colombiana Semana refiriéndose a James Holmes, quien recientemente asesinó a 12 personas durante el estreno de la película 'El Caballero de la Noche asciende', es importante recordar que no es el primer criminal que actuó inspirado por obras de ficción, varios asesinos han utilizado libros, películas y discos como pretexto para sus crueles acciones y qué decir de aquellos cuyo acto homicida sale como un “brote” imprevisto y enigmático en relación a sus tranquilas vidas. El psicoanalista francés Jacques Lacan insistió en la necesidad de situar el crimen en relación al orden simbólico, es decir, un orden cruzado por la ley fundamental y por el lenguaje, en contra de la tradición que tanto en derecho como en psiquiatría forense, tiende a privilegiar el orden biológico

¿Qué puede ocurrir en la mente de estos sujetos? Cuál podría ser la génesis de sus actos? ¿Por qué siempre la paranoia esta a la base del desenlace psicótico? ¿Cuál sería la relación entre el discurso Jurídico y el psicoanálisis?

La Estructura Psicótica.

El estudio de la estructura psicótica permitirá ir abriendo un camino de análisis a los interrogantes anteriormente planteados. El término surge en psiquiatría en el siglo XIX como una designación de enfermedad mental general. El interés de Lacan por la psicosis es anterior a su interés por  el psicoanálisis,  y constituirá una de las tres (3) estructuras clínicas, caracterizada por la operación de la forclusión, en esta operación el NOMBRE –DEL- PADRE, no es integrado en el universo simbólico del sujeto( es forcluido), lo que da como efecto un agujero en el orden simbólico, lo cual no quiere decir que el psicótico no tenga inconsciente: por el contrario, en la psicosis  el inconsciente está presente, pero no funciona. En el fondo este proceso psíquico constituye una disfunción del complejo de Edipo, que se manifiesta en una falta de la función paterna, donde lo simbólico se reduce al registro imaginario.

La paranoia y la personalidad

Como punto de partida es importante tener claro que la paranoia es una forma de psicosis caracterizada esencialmente por delirios y ordinariamente esta  subyacente a la gran mayoría de estos delitos; sus características clínicas son: una propensión exagerada al orgullo que conlleva hipertrofia  del yo, exageración de la personalidad, falsedad del juicio, desconfianza del ambiente, egocentrismo, autofilia e inadaptación social. Presentan una particular introversión que  se traduce en fuertes luchas internas con una gran y duradera  tensión emotiva. Este sería el panorama general que ha presentado el estudio de la paranoia,  entre los más importantes exponentes del tema  se encuentran Sigmund Freud, Genil Perrin, Pierre Janet, Jacques Lacan, entre otros[1].

¿Crímenes sin interés?

En el análisis que nos concierne hacer dentro de  este ensayo, se tomará como punto de partida aquellos crímenes que se realizan sin tener ninguna motivación aparente para cometerlos, es decir, no hay odio, celos, venganza, no hay un momento de ira, no hay un móvil estrictamente pasional que permita discernir el acto criminal;  desde el punto de vista jurídico se percibe  que esta motivación no es clara, y se empieza a tener sospecha de enfermedad mental. La pregunta que Héctor Gallo se hace en su texto es indagar qué puede mover a un sujeto a asesinar a otro sin tener ningún interés personal en hacerlo.

Las hipótesis que se pueden hacer desde el punto de vista clínico siguiendo las enseñanzas de Lacan es que podría tratarse de un Cálculo delirante, noción que no existe en la peritación forense, en el ámbito juridicial este fenómeno es escuchado como un cálculo premeditado y racional, mientras el cálculo delirante es premeditado pero delirante, es decir, el sujeto sabe lo que está haciendo, sabe a quién mata, planea pero no sabe porque mata, dicho de otro modo, sabe lo que hizo pero no por qué lo hizo, no entiende el sentido. Estos casos siempre son declarados a nivel jurídico imputables, pues el jurista está escuchando desde el punto de vista racional y confunde percepción con juicio, supone que si el sujeto percibe lo que hizo tiene un juicio sobre lo que hizo y no esta perturbado su juicio de razón moral, en el caso que estamos abordando damos por sentado el precedente que la perturbación moral; desde el psicoanálisis no se aboga por la inimputabilidad sino que Lacan propone dada la particularidad que él refiere de ser crímenes domésticos, es decir, que se realizan con lo más cercanos, pues, siempre se delira con lo más íntimos geográficamente y en los registros de las cadenas psíquicas.

 En los casos de crímenes por Autopunición  que son aquellos crímenes  en los cuales el sujeto se mata así mismo matando al otro y luego se suicida, o crímenes  en los cuales se sigue delinquiendo hasta recibir  un castigo ejemplar; Lacan recomienda que de manera calculada se dé un castigo, porque estos sujetos reclaman un castigo para estabilizarse, no sería un castigo como los que reciben los criminales perversos que cometen un crimen excesivo, pero si un castigo porque si no lo recibe éste se lo impondrá así mismo por otros medios; por paradójico que parezca en estos casos el castigo es una manera de protegerlo, esto trastoca todo el sistema jurídico que castiga no para proteger sino para dar un escarmiento, para que el sujeto se re-socialice. El plus clínico que ofrece el psicoanálisis en estos casos particulares es que el castigo estabiliza y tranquiliza  al sujeto  estabilizando su  delirio con el castigo , después de cometer el crimen ya no delira más y por esa razón se ven completamente sobrios y tranquilos con el crimen y parecen criminales fríos que narran lo que sucedió sin que nada los perturbara, aquí Lacan introduce el termino Inocencia paranoica distinta a la inocencia criminal que es una inocencia calculada, el sujeto miente de modo calculado(alegato de inocencia), en cambio la Inocencia Paranoica tiene que ver con el hecho que el sujeto mata al otro para salvarlo de alguna cosa, un ejemplo paradigmático de este concepto es lo  sucedido en Colombia, cuando un policía mata su hijo de tres(3) años y enseguida se mato él, con toda certeza la construcción psíquica que tuvo es que iba a salvar al niño pues la madre iba recibir la custodia del pequeño, mejor lo mata para salvarlo, esto lo hace el paranoico que no se siente culpable de nada, no se responsabiliza de nada, pero al mismo tiempo dice que él fue y que lo tienen que castigar.


Psicoanálisis, discurso jurídico y ley

En el caso del discurso jurídico la responsabilidad es contingente, es decir, se puede ser o no responsable, dependiendo de si el juicio está o no perturbado y otra serie de circunstancias atenuantes que lo pueden hacer responsable pero de manera atenuada( contingente). En el psicoanálisis la responsabilidad es considera subjetiva es constituyente del sujeto, es decir, la responsabilidad es uno de los elementos fundamentales por los cuales un sujeto se introduce en  el vinculo social, y la responsabilidad social la relacionamos directamente con la dimensión de la  culpa, es decir que la culpa esta en el centro del vinculo social y culpa significa deuda, de modo que nos integramos al vinculo social en la medida que simbolicemos una deuda, o sea, una responsabilidad; quien  no logra responsabilizar una responsabilidad e integrarla en su vida y en su historia, podríamos decir que no esta en condiciones de hacer vinculo social. La responsabilidad no depende del juicio de razón moral y de que el juicio no esté perturbado, desde el psicoanálisis aunque el juicio este perturbado allí hay una responsabilidad del sujeto que no es jurídica sino que se obtiene de la lectura de las motivaciones que tuvo un sujeto, por  mas perturbado que esté a cometer un crimen y se trabaja en función de eso para definir qué tipo de castigo le conviene a ese sujeto, teniendo en cuenta esa dimensión de la responsabilidad. Quien sale de los vínculos sociales deja de comportarse como un sujeto responsable.

Psicoanálisis, crimen y sociedad

Desde el psicoanálisis renueva la discusión entre lo psicológico y lo jurídico, campo este último muy influenciado por las ciencias biológicas, pruebas cognitivas y peritajes evaluativos en general. Dentro de las cuales el sujeto en aquello que desde el psicoanálisis se concibe como las pasiones del hombre: el amor, los celos, las rivalidades que tienen mucho que ver en los crímenes, quede por fuera, este artículo intenta replantear esta situación, teniendo en cuenta los efectos de subjetividad en el individuo, considerado un ser exclusivamente orgánico, desconociendo como se anotó los efectos de subjetividad como aquello que se produce en el vinculo social: el amor, el odio, la rivalidad etc., lo cual  no es genético. De esto se deduce que no es lo mismo pensar el crimen como acción de un objeto orgánico que se desarrolla y que por una perturbación puede matar a otro, a pensar el  crimen como aquel que se produce en el vinculo con el otro, como aquello que está en el origen del vinculo social (recordemos los mitos que nos recuerdan un crimen originario). Crimen y sociedad son inseparables, el crimen es por tanto objeto social porque el crimen no es un objeto clínico, en el sentido que para matar a otro no hay que estar enfermo, simplemente hay que estar en los vínculos sociales o que se produzcan perturbaciones en esos vínculos por diversos motivos. El crimen hay que tomarlo en su dinamismo social y después la dimensión clínica preguntándonos desde qué posición o lugar una persona mata. Lo que Héctor Gallo[2] llega a concluir es que en el momento mismo que el sujeto ejecuta la acción criminal se comporta como un amo absoluto independientemente de que esté perturbado o no, en ese instante esta perturbado se considera a sí mismo el “rey del universo”, allí hay una desaparición del sujeto ¿Yo qué estoy haciendo? ¿Por qué hice esto? Independientemente de la tipificación: asesino en serie, criminal paranoico, hay una variación, es decir, cada uno mata desde un lugar distinto en términos de la subjetividad. ¿Qué aporta el psicoanálisis a la peritación forense? Aquí lo importante es determinar que más allá del absolutismo biologicista esta la pregunta sobre el sentido del crimen, cada crimen tiene un sentido y este solo se puede indagar cuando se le da una palabra al sujeto independientemente de su clasificación. De lo cual se desprende un hecho práctico que consiste en la necesidad de abrir un dispositivo de escucha esencialmente  clínica, superando la clasificación  estadística del DSM –IV que socava la subjetividad en beneficio de la generalización, esto permite que el crimen se tome no como un objeto medico, estadístico, jurídico sino como un objeto social, lo cual cambia el abordaje tajantemente.





[1] Cfr. GODOY, Claudio. La Paranoia en la enseñanza de Jacques Lacan. Bogotá: Cid, 2004. P.p 9
[2] GALLO, Héctor. El Sujeto Criminal: una aproximación psicoanalítica al crimen como objeto social. Udea: Medellín, 2007.

sábado, 26 de diciembre de 2009

La Psicosis


I. Elementos para un diagnóstico de la estructura psicótica (cualquiera sea su tipo clínico).
1. El Fenómeno de la discontinuidad (brote psicótico).

Desde su tesis de psiquiatría Lacan se opuso a las teorías psiquiátricas que hacían de la paranoia, el resultado del desarrollo continuo progresivo e insidioso del delirio. Frente a estas concepciones opuso la idea de localizar un punto de corte localizable, una nítida discontinuidad que marca el inicio de la psicosis clínica. De algún modo tomaba la inspiración freudiana que ya en el historial de Schreber, planteaba la necesidad de distinguir la fijación predisponente y la aparición de los síntomas de la enfermedad. Hacia los años 30 introdujo su teoría de los “tiempos fecundos” del delirio y luego en los años 50, con su doctrina estructural sobre las psicosis, conceptualización que le permitirá formalizar la coyuntura de los desencadenamientos psicóticos. Esta orientación se verá enriquecida con su clínica nodal de los años 70 que permitirá abordar tanto los “lapsus” de anudamiento psicótico como los puntos de desanudamiento de alguna de las consistencias de lo real, lo simbólico e imaginario. El seminario 23 constituirá el paradigma esta clínica, de la cual se derivan consecuencias importantes para el tratamiento de las discontinuidades mas sutiles de las psicosis ordinarias.

2. Forclusión del significante Nombre del Padre. La forclusión es el elemento que da a la psicosis su estatuto diferencial. El funcionamiento del lenguaje y las categorías topológicas de lo real, lo simbólico y lo imaginario, permiten identificar este “defecto” de la siguiente manera: el significante que ha sido rechazado del orden simbólico, aparece en lo real (alucinatoriamente).Freud dirá: Lo cancelado dentro, retorna fuera. La forclusión convierte al sujeto en un “mártir del inconsciente”, pues lo que retorna desde lo real se impone al sujeto con sufrimiento. Los efectos fundamentales de esta operación serian: - La metáfora paterna no obra. – Regresión tópica al estadio del espejo. –Resolución de la identificación sexual a través del “empuje a la mujer”.- Ausencia de deseo (no hay sanción simbólica).- El sujeto queda ubicado en relación al universo del lenguaje, pero fuera de-discurso, es decir sin lazo social.

3. Fenómenos elementales(La alucinación verbal, el neologismo, y el delirio). Fue en la paranoia donde se estudiaron por primera vez. Lacan retoma la concepción de fenómeno elemental de Clerambault en tanto da cuenta de un significante aislado-neutro, anideico, fuera de la cadena significante. Cuestiona la concepción de automatismo mental patológico ya que el automatismo del lenguaje es una característica de la cadena significante, no patológica, sino estructural. Son fenómenos esenciales en el estudio de la psicosis, por cuanto se refieren a los disturbios de la relación del sujeto y el Otro, la cual esta marcada por un recorrido donde el significante crea el campo de la significación a partir del pasaje del sujeto por el sitio previo del Otro (operación de lo simbólico a lo real) La aparición del fenómeno elemental en el discurso, permite un diagnostico diferencial entre psicosis y neurosis.

II. Elementos Fundamentales del Caso Schreber.


1) La función del delirio al comienzo y al final de la enfermedad de Schreber, teniendo 
especialmente en cuenta la función del empuje a la feminización en ambos momentos.


Es importante anotar que la función del delirio en general, es intenta llenar el agujero que ha dejado en el universo simbólico, la ausencia del significante fundamental, como lo afirmo Freud en relación a Schreber:” lo que tomamos como producción patológica, la formación delirante, es en realidad el intento de recuperación, la reconstrucción”. El primer estadio del delirio de Schreber consiste básicamente en una fantasía que antecede la construcción del delirio: ser mujer durante el acoplamiento. Esta fantasía se estructura hasta llegar a constituirse en su delirio: ser la mujer de Dios, quien fecundara su cuerpo para producir una nueva raza de hombres. Aquí se establece el binario de temporalidad: 1. Ser mujer y 2. Redención de la humanidad, retorno de lo forcluido en la procreación divina), estas características del delirio se dan indignándose y después aceptando. En el primer momento del delirio el Dr Flechsig se vuelve su perseguidor haciéndolo responsable de las transformaciones y del abuso de su cuerpo, en el segundo periodo del delirio Schreber sustituye a Flechsig por Dios y se ha convertido en la muer de Dios. La metáfora delirante que crea permite la recomposición del mundo simbólico, permitiendo también que se estabilice el registro imaginario y la relación con los semejantes se vuelva posible. Como se anotó, la ausencia del significante Nombre-del- padre- hace que la resolución de la identidad sexual se de a través del “empuje a la mujer”, a falta de ser el falo de la madre le queda la solución de ser la mujer que les falta a los hombres, garantizando así la existencia de la mujer; Schreber asume una posición pasiva respecto a su padre que caracteriza en su transformación en un a mujer. - 2) Los dos tipos de alucinaciones que presenta este sujeto, según Lacan.

Los dos tipos de alucinaciones especificados por lacan son:
-Fenómenos de Código: corresponden a la batería significante, consisten en mensajes que recibe el enfermo sobre el código, las voces le dicen al sujeto el nuevo código, éstos se encuentran en: -los neologismos (neo-código de las voces) ,- La intuiciones delirantes( el vacio de significación es reemplazado por la certeza),-Los estribillos y las monsergas (significantes monótonos sin sentido que se dan por una falta de un punto de capitoné, las alucinaciones se reducen así a simples estribillos). Son mensajes que no le exigen ningún esfuerzo al sujeto pues constituyen una significación que permanece irreductible a otra significación ya que la significación neológica, solo reenvía a ella misma, en ellos la significación se adelanta a su propio desarrollo. De entrada el psicótico encuentra aquí la significación del nuevo código en el lugar del Otro. En el caso Schreber la lengua envía un mensaje al sujeto sobre un significante del código ha pasado a adquirir un sentido diferente, el neologismo de uso ha sido objeto de erotización.

-Los Fenómenos de Mensaje: corresponden a lo que efectivamente se dice. Las voces le hablan al enfermo únicamente del mensaje, así se puede situar lo que Lacan llamará las “frases interrumpidas”, las cuales son el resultado de la cadena rota, no hay retroacción significante, sino un corte que impide la producción de sentido. La frase interrumpida es designada por Lacan una “provocación alucinatoria”, el sentido queda en suspenso, la frase se completa a través de una injuria una frase hostigante u ofensiva, modo en que el psicótico recibe el mensaje del Otro. En estas frases mencionadas el sujeto se ve compelido a producir una respuesta que sostenga la reacción entre el sujeto y el Otro, sitio desde donde le llega la voz psicótica. Estos hechos son los responsables del cansancio del sujeto, de su agotamiento, al someterlo a un esfuerzo continuo de replica. En los mensajes interrumpidos es el sujeto el que trabaja, el esfuerzo se centra en el reenvío de una significación a otra significación. En Schreber se presentan frases interrumpidas como: -“ Ahora me voy a…” “Debe usted, por su parte…” “Voy a…”. En otros el sentido queda en suspenso y la frase se completa a través de la injuria: “rendirme al hecho de que soy idiota”, “ser expuesto como negador de Dios y dado a un libertinaje voluptuoso, para no hablar de los demás”,etc.
En ambos casos es lo real mismo lo que se pone a hablar.

III-Especificacion Clinca de la disolución imaginaria de la melancolía, según Lacan y su relación con “la sombra del objeto” que cae sobre el yo, según Freud.En el Caso de la Melancolia y la psicosis maniaco depresiva.

Para Freud la noción de pérdida aparece en primer plano en la melancolía, su mirada se dirige al sujeto más que al objeto, poniendo el centro de la discusión en la identificación narcisista. De este modo queda introducido de alguna manera el mecanismo propio de la melancolía que es la identificación narcisista con el objeto, definida como la Introyección y la proyección del objeto en el yo, provocando su aplastamiento por el objeto. De este modo la conclusión a la que llega Freud en el Texto “Duelo y Melancolía” es que la predisposición a la melancolía depende del predominio de tipo narcisista de la elección de objeto que en este caso esta elevado a la dignidad de cosa. En 1921 establece la diferencia fundamental entre Melancolía y Duelo, desde la ambivalencia que separa al Yo del ideal del yo. Luego con la introducción del superyó y de la `pulsión de muerte, se evidencia que el padre muerto cae sobre el sujeto y lo aplasta, se trata del padre primitivo, gozador, el padre de la horda de tótem y Tabú, el padre que todo lo prohíbe, el padre sádico.

Lacan pone su acento en el sujeto y no en el objeto igual que Freud, para Lacan la melancolía es el dolor en estado puro. En 1963 con la introducción del Objeto a, precisa la relación del narcisismo con el objeto del fantasma y aquí encontramos un primer avance con relación a Freud. Y puntualiza el predominio de lo simbólico sobre lo imaginario. En 1973 en Televisión el retoma el problema de la melancolía y los aborda no a partir del narcisismo sino como “rechazo del inconsciente”. Toma como punto directriz el Acto Suicida no la tristeza, de modo que Acto es igual a rechazo, no hay palabra dirigida al Otro, razón por la cual el sujeto esta sumido en su más profundo “des-ser”. Es importante anotar que junto al concepto de forclusión del Nombre del Padre, esta el de disolución imaginaria, que surge de los fenómenos observables, se trata de la regresión tópica al estadio del espejo, lo forclusión revelada como falla en la estructura simbólica, repercute sobre la estructura imaginaria, la cual se disuelve y la reduce a la estructura elemental llamada estadio del espejo aspecto totalmente legible en los pacientes psicóticos, si se conocen bien las coordenadas de Estadio del Espejo, esta es la razón por a cual aparece el horror el objeto a. De allí los fenómenos duales de agresividad, de transitivismo e incluso de despersonalización.

Como se puede apreciar en Lacan existe una radicalización de la teoría en relación a Freud, y un avance notable que se da a través de las conceptualizaciones de los tres registros el objeto a y la noción de disolución imaginaria emparentada con el estadio del espejo.




IV-Diagnóstico de caso desde las perspectivas de 
Bleuler, Freud y Lacan, diferenciando a cada una de ellas.


Establecer una postura diagnóstica del caso referido en relación a los autores citados implicaría ir en un “crescendo” desde lo somatógeno a lo ideógeno, teniendo como premisa fundamental, los aportes que cada autor fue dando de acuerdo a su época y a sus antecedentes clínicos e históricos. Por ello las posturas de Bleuler, Freud y Lacan no me parecen excluyentes sino complementarias.Desde esa óptica realizaré el análisis.

Es en el origen de la enfermedad donde Bleuler sitúa un trastorno, probablemente orgánico, al que corresponden los síntomas que él llama primarios, en primera fila de los cuales se encuentra tal disociación entre las diferentes instancias psíquicas, tales como la afectividad, la voluntad, la inteligencia o las capacidades de razonamiento. En oposición a la teoría kraepeliniana del debilitamiento prematuro, Bleuler no introdujo en su concepto criterios evolutivos específicos, lo que le permitió vincular la esquizofrenia con diversos estados agudos y lo condujo a adoptar la idea optimista de remisión, de curación, y de impactos terapéuticos posibles. La fobia a las mujeres, la ambigüedad de la diferenciación sexual, masturbación compulsiva, escribir sobre temas marginales algunos relacionados con la mujer, conflictos con la imagen corporal.

Freud reconoce el trabajo de la Escuela de Zúrich pero pone su acento no en los síntomas sino en el mecanismo psíquico que los produce , sitúa la esquizofrenia del lado de las parafrenias, las cuales tendrían su manifestación en un regreso al autoerotismo infantil a diferencia de la paranoia que es un regreso a una estado del narcisismo, en el caso citado estaría manifestado por su masturbación compulsiva, Síntomas secundarios de defensa tales como las quejas constantes sobre su cuerpo y el olor que expide, delirio de ser observado, alucinaciones auditivas(insultos).

En Lacan encontramos un avance significativo, su diagnostico es estructural sincrónico y subjetivo. El agujero de lo simbólico causado por la forclusión y el consiguiente aprisionamiento del sujeto en lo imaginario constituyen la base de la estructura psicótica en tanto déficit de lo simbólico. Es el énfasis en lo simbólico lo que lleva a Lacan a valorar los aspectos lingüísticos de la psicosis, los mas importantes los trastornos del lenguaje, los cuales constituyen una condición necesaria para cualquier diagnostico de psicosis. Esta postura estructural es la continuidad de Freud a Lacan pues este último logra articularla mejor desde el punto de vista clínico. Vemos en el paciente referido un delirio de ser observado, imagen corporal enquistada en lo imaginario, tiene una sexualidad que presenta dificultades para explicitar la diferenciación sexual, alucinaciones verbales. Es importante anotar como la escritura le sirve al paciente para estabilizarse igual como Lacan lo analiza en el seminario 23 de Joyce.

domingo, 9 de agosto de 2009

Neurosis



1. RELACIONES Y DIFERENCIAS, EN CADA UNA DE LAS MODALIDADES DE LAS NEUROSIS. Y COMO OPERAN EN LOS SIGUIENTES PUNTOS
A- El padre
B- El síntoma
C- Relaciones posibles entre el Padre y el Síntoma

Por Ramiro Alberto Alvarez

La histeria:
-El padre: Toda histérica es una devota del padre, al inicio de su enseñanza Freud había presentado al padre de dos maneras: 1- Como el perverso que causaba la histeria de sus hijas 2- Como padre idealizado modelo ejemplar del amor y de las relaciones sexuales. En la histeria el padre es siempre incapaz de cumplir plenamente con su función simbólica, la histérica se presenta como la solución a esta impotencia, llenando la falta; pero cuando intenta hacerlo enfrenta una imposibilidad, ni un padre-todo puede asumir una posición fuera del orden simbólico fundamentado falicamente, de alli que tanto la imposibilidad como la impotencia sean cubiertas por un mundo ficticio, demostrando constantemente: no hay relación sexual.

- El síntoma: Se estructura en torno a una pregunta en relación a la sexualidad ¿soy hombre o soy mujer? O mejor ¿qué es ser mujer? Su sintomatología general se articula a una “anatomía imaginaria” que carece de relación con la estructura real del sistema nervioso, no obstante aunque Lacan examina la sintomatología de la histeria vinculándola a la "imago" del cuerpo fragmentado, no define la histeria como un conjunto de síntomas, sino como una Estructura. La estructura del deseo, como deseo del Otro, aparece en la histeria con mayor claridad, el histérico es alguien que se apropia del deseo del otro identificándose con él

La neurosis Obsesiva:

-El síntoma: En la neurosis obsesiva el síntoma se articula sobre la pregunta que tiene que ver con la existencia. Ser o no ser. Estoy vivo o muerto o bien por qué existo. Por ello el obsesivo trabaja febrilmente por justificar su existencia. De otra parte la angustia es la causa de la duda el conjunto sintomático esta al servicio de estructurar el deseo como imposible, dicha imposibilidad de acceso al objeto será lo que lo aleje definitivamente de él.

-El padre: en el caso de la neurosis obsesiva el padre prohíbe realizar el deseo del sujeto “so pena” de castración. El deseo de defender a la madre y guardársela para él, choca con la tendencia choca ordenada de la autoridad del padre y el amor que le tiene. Ese primer significante del Otro que es deseo indeterminado y por tanto arbitrario y caprichoso de la madre, debe ceder su lugar al significante del Nombre-del-Padre y articularse con la metáfora paterna. El obsesivo quiere la muerte del padre que a su vez genera culpabilidad.

No podríamos pasar por alto que la simbolización del padre es un factor fundamental en la etiología de las estructuras neuróticas. En Lacan es un tercer término, que al mediar la relación dual imaginaria entre la madre y el niño, salva a este último de la psicosis y hace posible el ingreso en la esfera social. Por eso se podría señalar que existe una relación directa entre el padre y el síntoma pues es el elemento “sine quam non” se estructura la neurosis como una manera de posicionarse en el mundo, por ello para Lacan la neurosis no es algo anormal sino el “precio” que el sujeto debe pagar por su ingreso a la cultura.

2. ACLARACIONES DE LACAN EN RELACION AL CASO DORA

Mi comentario anexo es en relación a la Transferencia respecto a la cual Lacan hace unas puntuaciones muy pertinentes:

En “La dirección de la cura y los principios de su poder”, Lacan formula un cambio con respecto a la función de la palabra en el análisis: plantea que la palabra es demanda. Demanda, que en principio, no es demanda de algo, de algún objeto, sino que puede plantearse en términos de un querer decir. Si alguien va a un análisis es porque quiere decir, y se le ofrece que hable, con lo cual se suscita esa demanda. En este sentido, la transferencia no es otra cosa que el despliegue de la demanda. Llevado este despliegue a su límite, la demanda es demanda de amor: cuando la demanda empieza a vaciarse de los supuestos objetos que se demandan, hasta que está en juego ya no se sabe muy bien qué, en ese punto límite, lo que está en juego es el ser y una de las maneras de poner en juego algo que responda a esa demanda de ser es el amor.

El amor y la pulsión son dos maneras de responder a la falta en ser: ser amado –si el Otro responde a la demanda de amor- es una manera de ser. La otra forma es el goce. Una manera de ser es gozar. Los momentos de goce son momentos de certeza de ser, y no momentos de falta en ser. Cuando hay la certeza de que uno está gozando, ahí no hay falta en ser; hay ser.

Y estos dos ejes, el amor y la pulsión, se van a poner en juego en la transferencia. Desde la perspectiva de la satisfacción pulsional, la transferencia es más bien muda: no es lo que se dice, sino la satisfacción silenciosa que está por debajo de lo que se dice.
Al final de su enseñanza, Lacan insistía en que la palabra sirve para gozar; en que, lejos de ser un puente con el otro, la palabra es autoerótica. Para que llegue a haber algo del orden del diálogo, hacen falta otras instancias. Y es un dato cotidiano que se puede hablar, hablar y hablar para gozar y sin ninguna comunicación con ningún otro.



3. ACLARACIÓNES DE LACAN EN RELACIÓN AL CASO DEL HOMBRE DE LAS RATAS.

De entrada se puede afirmar que es fundamental en la teoría clínica del psicoanálisis la lectura que Lacan hace del caso del hombre de las Ratas en relación a conceptos tan importante como: el goce, al deseo y en general a la clínica de las neurosis. Mi comentario va enfocado en relación a la dimensión teórica que Lacan le otorga al deseo en el Obsesivo:

Encontramos que en el obsesivo se trata de una relación con el deseo que traduce lo que Freud llamo un desligamiento de las pulsiones y que hace que el obsesivo esté en su relación con Eros, en serias dificultades, en la medida que esta relación está amenazada por el aspecto destructivo. Uno debe preguntarse porqué el obsesivo tiene que presentarse ante todo, como no deseando nada.

Es paradigmático: el que desea siempre es el otro, el semejante pero eso mismo, es de aquello de lo que se queja y se traduce en síntoma. En todo caso, la clínica lo muestra cada día, presenta su deseo bajo una forma negativa: " no es que yo quiera tal cosa" o el típico " no vayas a creer tú que quiero tal cosa" o aún , otra versión más sofisticada " no es eso lo que quiero, pero debo hacerlo". En esta última versión, se hace evidente como el imperativo - ya sea que responda a la moral que dice sostener o que se imponga como una formula de mandato- ocupa de un modo disfrazado, el lugar que no es sino el del deseo, y así , escabulle esa responsabilidad que implica su relación con el deseo, con el objeto de su deseo.

Esta característica no apunta sino a lo que Lacan llamó la anulación del deseo, es lo que Freud muy pronto reconoció y examinó en su trabajo "La Negación", donde nos trae un formidable ejemplo, justamente de un obsesivo quien cuenta un sueño y le dice: " no vaya a creer ud. que la mujer de mi sueño es mi madre." A lo que Freud inmediantemente agrega que la afirmación en el obsesivo se presenta bajo el modo de la negación.
En ese justo lugar donde algo del deseo puede presentarse, el obsesivo coloca el significante que lo anula, el significante que intenta borrar toda emergencia de los signos del deseo. Es eso lo que acentuó Freud y que Lacan precisa: esa anulación por medio de la negación, supone en la suspensión simbólica que afirma - " no es eso"- la plaza simbólica de lo que es negado, ya que poner entre paréntesis es indicar que hay algo escrito.

4. COMPARACION LAS INTERPRETACIONES FREUDIANAS Y LACANIANAS EN EL HISTORIAL DE JUANITO

En Freud indica en un primer momento que no es posible considerar la fobia como un proceso patológico independiente, él las relacionó en un principio con la neurosis obsesiva y con las neurosis de angustia. Con el caso juanito Freud logra delimitar la neurosis fóbica y señalar su similitud estructural con la histeria de conversión, en ambos casos la represión tiende a separar el afecto de la representación; pero también marca una diferencia fundamental, en la histeria de angustia la libido que la representación ha separado del material patógeno no es “convertida” sino liberada en forma de angustia. La formación de los síntomas fóbicos tiene su origen en un trabajo psíquico que se ejerce desde u principio con el fin de ligar de nuevo psíquicamente la angustia que ha quedado libre. La ambigüedad de Freud en este postulado esta en la fobia puede ser un síntoma y también una entidad clínica subyacente.

Lacan sigue a Freud en su diferenciación entre fobia y angustia; la angustia aparece primero y la fobia es una formación defensiva que convierte la angustia en miedo, concentrándola en un objeto especifico. Sin embargo en lugar de identificar el objeto fóbico como representante del padre (según la idea de Freud), lacan sostiene que la característica fundamental del objeto fóbico es que no se limita a representar una persona, sino a distintas personas sucesivamente. En el caso citado el Caballo no representa un significante único, sino como un significante que no tiene un sentido univoco y es desplazado sobre diferentes significados sucesivos. La fobia asume las mismas características que Levy Strauss le atribuye a los mitos, solo que en el nivel del individuo y no en la de la sociedad. De otra parte es importante aclarar que la ambigüedad freudiana reaparece en Lacan en la disyuntiva de la diferenciación de la fobia entre síntoma o estructura, aspecto que lacan logra resolver en le años 68, donde afirma que la fobia no se puede ver como una entidad clínica sino como una plataforma giratoria de empalme entre la histeria la neurosis obsesiva y la perversión.