viernes, 20 de junio de 2014

martes, 17 de junio de 2014

El legado de Freud ( Revista mente-cerebro)




lunes, 16 de junio de 2014

El Grafo del Deseo



sábado, 14 de junio de 2014

Construcciones en el Análisis. Sigmund Freud



La Carta Robada . Edgar Allan Poe



viernes, 13 de junio de 2014

El Edipo

EL COMPLEJO DE EDIPO[1] (Primera parte)



Qué es el Edipo?

Es una prueba que experimenta el niño(a) de alrededor de cuatro (4) años, quien, superado por un deseo sexual incontrolable, tiene que aprender a sofrenar su ímpetu y a ajustarlo a los límites de su cuerpo inmaduro, a los límites de su conciencia naciente, a los limites de su miedo y finalmente a los límites de una ley tácita  que le ordena dejar de tomar a su padres como objetos sexuales. Con el Edipo por primera vez en nuestra vida le decimos al  insolente deseo ¡calma!, aprende a vivir en sociedad. También aprendemos en esta etapa que el Edipo es el doloroso paso de iniciación de un deseo salvaje a un deseo socializado y la aceptación igualmente dolorosa de que jamás podremos satisfacer totalmente  nuestros deseos.

El Edipo además es una crisis sexual de crecimiento, la fantasía que esa crisis modela en el inconsciente infantil. En efecto, la experiencia vivida del seísmo edípico se graba en el inconsciente del niño como una fantasia que ha de definir la identidad sexual del sujeto. En definitiva,se se tuviese que esquematizar las crisis edípica en dos etapas, se puede afirmar que el Edipo comienza con la sexualización de los padres y se completa con la desexualización de los padres que termina en la identificación de los sexos.

Desde esta perspectiva a qué pregunta fundamental responde el interrogante por el Edipo dentro del edificio teórico del psicoanálisis? La respuesta parcial pero precisa, responde a dos preguntas fundamentales: ¿cómo se forma la identidad sexual de un hombre o de una mujer? Y ¿cómo llega alguien a convertirse en neurótico? Resuelve la pregunta por el origen de nuestra sexualidad y además el origen de nuestros numerosos dolores neuróticos.

Los tiempos de la Metáfora Paterna.

Para Lacan la paternidad implica la estructura de una metáfora, pues, involucra una sustitución metafórica. La expresión Metáfora Paterna, es introducida en 1957-8,  supone la sustitución de un significante por otro, lo cual implica el carácter metafórico del complejo de Edipo enunciado por Freud. Se podría describir en tres(3) momentos.

1.    Primer momento. Es el tiempo en el origen, en este momento el niño se encuentra en una relación indiferenciada con la madre, es una relación dual pero no simbiótica, en la cual el infante entra en contacto por primera vez con el medio; el niño(a) más que relacionarse con la madre como persona se relaciona con su deseo, se trata de una identificación imaginaria, ya que se articula con algo que para el niño es el deseo de la madre, es un deseo alienado en el margen de otro, no articulando un deseo propio más allá del materno. A ese objeto de deseo de la madre, al cual ella, en tanto depende de un orden simbólico tiene cierto acceso, Lacan lo llama Falo. El padre en este momento no aparece como función, solo aparece en su semblante social en relación a su papel en la procreación, pero como instancia para la vida psíquica del niño aun no se ha manifestado. El impero de la “ley” de la madre es lo que predomina en esta etapa.

2.    Segundo momento. Es un tiempo nodal, en el cual hay algo que desprende al sujeto de su lugar de identificación imaginaria, y lo liga al mismo tiempo con la primera aparición de la ley paterna, la madre queda remitida a una ley que no es la suya, sino la de Otro, que posee en realidad el objeto de su deseo. El padre interviene en calidad de mensaje, tanto para la madre como para el hijo, enuncia un No que no es simplemente no te acostarás con tu madre, sino también no reintegrarás a tu producto, con lo cual le niega a la madre el acceso al objeto fálico. Hasta este momento el niño(a) ocupa un lugar de asujeto, pues, no articula su propio deseo. El padre se afirma en su presencia, en la medida que el objeto de deseo de la madre se ve afectado por su interdicción, impidiendo que el niño(a) se convierta en  un objeto servil de la madre, este es el momento privativo del Edipo.

3.  Tercer  momento. Lo que el padre ha prometido debe mantenerlo, el interviene como portador del falo, puede dar a la madre lo que ella desea, el padre ejerce la castración sobre el niño haciendo imposible para él la persistencia en el empeño de ser el falo para la madre. De igual manera se impone la simbolización de la ley, que indica que el niño ha asimilado su significado. El éxito del Edipo esta en esta identificación del sujeto con el padre, a lo que se conoce con el nombre de Ideal del Yo.


El triangulo punteado corresponde al ternario (o triangulo) imaginario y el de la línea sólida, que incluye al padre, corresponde al ternario( o triangulo) simbólico. En el caso del varón, la salido del Edipo se produce por esta identificación con la instancia paterna, que da al niño los títulos para, en el momento adecuado, si todo va bien” tomar posesión de todos los poderes sexuales y … ejercerlos. La niña, por su parte,  no conserva una identificación al padre a titulo de garante de la virilidad. Sabe quién tiene el falo y va a él a buscarlo. Esta identificación se inscribe, el ternario simbólico, en el lugar donde antes estaba el niño. En el polo materno, comienza a constituirse todo lo que luego será realidad, y del lado del padre comienza a constituirse todo lo que después será el superyó.














[1] En este recorrido recogeré las valiosas precisiones teóricas del psicoanalista Juan David Nasio y los aportes del Diccionario de psicoanálisis Lacaniano de  Dylans Evans.



Recordar, repetir, reelaborar. Sigmund Freud


Sigmund Freud. Recordar, repetir, reelaborar.


Cómo leer a Lacan. Slavoj Zizek







sábado, 24 de mayo de 2014

Psicoanálisis Aplicado

Jacob pelea en el valle de Jakok.
Génesis 32, 23-32
La integración de lo negativo en la vida cotidiana.

Por Ramiro A. Alvarez. Mg

Este relato muestra una auténtica radiografía de las profundidades de la mente humana, escenifica el drama de un hombre astuto, ambicioso de poder y riqueza, suplantador de la bendición de su propio hermano y vencedor en una pelea enigmática, en el valle de Yakok. Después de haber desdoblado teóricamente el tema del superyo, viene bien utilizar la literatura bíblica como aplicación de los conceptos psicoanalíticos, pues, como lo afirmó Julia Kristeva en su reciente visita a Chile: la literatura es el psicoanálisis.

Son siempre nuestras propias preocupaciones y angustias las que opacan nuestra vida, muy frecuentemente el peso que más nos agobia es el de las angustias y preocupaciones que nos creamos y de las que somos culpables. Cada vez que la noche oscura llena de miedo nuestra vida, cuando las pruebas y enfermedades nos llenan de dolor y desconcierto, es el momento de reaccionar y defendernos, tal como Jacob reaccionó en aquella noche para defenderse  luchando con aquel oscuro  poder que lo atacaba.

Hay que lograr  que la luz aparezca para que,como Jacob, podamos reconocer  que en medio de todas nuestras angustias y luchas esta también la mano de Dios mostrándonos el camino de un aprendizaje que hemos venido a realizar en esta tierra y que no excluye para nada el dolor; es por esto que este relato constituye una bienaventuranza a todos aquellos  que sumergidos en la noche del dolor y la incertidumbre no saben a quién acudir, que desamparados por sus familiares, abandonados por los “buenos espíritus”, más aún atormentados por espíritus perversos, esperan pese a las más densas nubes oscuras, en Aquel que en ese momento terrible permanece oculto. Jacob se convierte en tipo de aquellos que perseveran hasta el final, éste reconoció cuando comenzó a amanecer, que, aun  en medio de las más terrible tiniebla, Dios puede estar oculto y  acepta que se le hable como a un Hombre…En aquel claroscuro del inicio de la mañana  se puede reconocer la verdad, allí la noche empieza a pasar, y la luz se empieza a vislumbrar del otro lado del abismo.

La honestidad de Jacob consiste en enfrentarse a sus propios fantasmas interiores y hace que este relato nunca envejezca, y constituya un llamado  a escuchar a solas la voz de nuestro propio inconsciente…El se quedo solo… Así comienza el relato, como un bloque de piedra que hace que el protagonista se sumerja en la más profunda soledad  y frialdad humana, aquel hombre lleno de riquezas, mujeres, ganados, un hombre visiblemente bendecido estaba claramente torturado por un superyo inflexible  y mordaz; por eso adonde va con  sus innumerables riquezas, su oscuro pasado también lo acompañará presente como una sombra espectral. Ese era el lado oscuro de  esa existencia aparentemente bendecida, del hombre  que está a la orilla del Yabok.

Un pasado no elaborado enquistado en los profundos abismos inconscientes, no se deja transportar al porvenir sin haber cumplido algunos requisitos, cualquier día se descargan sobre nosotros esas densas nieblas que oscurecen nuestro porvenir, nos paralizan y llenan nuestra vida de amargura y desesperación, cualquier día experimentamos que   “hacia adelante el camino se nos cierra”  y en lugar de la ansiada salida, se avecina hacia nosotros algo oscuro y espantoso que  se constituye en un enigma por descifrar: “ Y allí un hombre luchó contra él”.

Todo lo que desconocemos de nosotros nos domina, afirmaba Nietszche: “manos invisibles son las que más gravemente nos dominan”,en el caso de Jacob  se  observa un desconocimiento total en el escenario de su lucha, lo  único que sabe es que tiene que defenderse y por eso lucha a golpes. Es claro que en lugar de dejarse paralizar por su destino se sobrepone a él, defender el propio yo frente a las fuerzas desconocidas, jamás doblegarse, ser valiente en el momento de las preguntas, para disfrutar del momento de las respuestas, es una auténtica aventura del espíritu. Ese doloroso y oscuro poder con el que lucha en silencio no logra dominarle; a pesar de tener dislocada la cadera continua el combate, obligando a hablar a ese poder que lo amenaza, el drama solo logra resolverse a través de la palabra, esa palabra desnuda descubre el amanecer de los dos combatientes, hay palabras que sanan como la aurora, como una salida del sol; y la luz solo aparece a través de la palabra, el golpe es reemplazado por el verbo y la lucha  cesa.De allí que toda palabra neurotizante nazca de las mentiras  que impiden que los hechos reales hagan surgir los frutos de la aceptación, a partir de la situación real.

Ese hombre rico aun dentro de su miseria espiritual y su pobreza moral logra descubrir una riqueza más profunda; solo un ser humano es rico cuando como Jacob se agarra de Dios y le  dice:” no te soltaré sino cuando me hayas bendecido” por eso de allí en adelante ya no se llamará Jacob sino Israel (el que peleó contra Dios), continuará bendecido pero cojeando: eso le recordará quién es, un ser en falta, un ser deseante.

                                     

En definitiva, lo negativo de nuestra existencia asumido pierde su virulencia y se comporta como una fiera domesticada, la convivencia de lo simbólico (syn-balleim = reunir) y lo diabólico ( dia-ballein= disgregar)es lo que da equilibrio al ser humano. El yo en su afán de afirmarse en su imaginario de omnipotencia infantil renuncia inconscientemente a reconocer incluso a negar su parte negativa. Reconciliarnos con nuestro lado sombra es absolutamente terapéutico; reconciliarnos con aquella parte de nosotros mismos que no nos gusta, no para combatirlo sino para asumirlo, es el inicio de la paz interior. La perfecta alegría no reside en la positividad que uno pueda tener, por más excelente que sea desde el punto de vista religioso, sino en la propia negatividad asumida con amor.





lunes, 19 de mayo de 2014

Mística y Psicoanálisis

 EXPERIENCIA MÍSTICA Y PSICOANÁLISIS
Conferencia Dictada en la CRC (Colombia)
Por Ramiro Alberto Álvarez. Ps

El fenómeno “Experiencia Mística” es evidentemente complejo y difícil de abordar sobre todo a la luz de la ciencia, la cual lo ha catalogado, no pocas veces, de infantilismo regresivo, o delirio psicótico. Solo en Lacan -dentro del ámbito psicoanalítico- encontramos un pensador que nos invita a no “ceder” ante el fenómeno místico, y enfrentarlo como una experiencia muy válida de la subjetividad humana, propone examinarla sin determinar su verdad, pues la experiencia religiosa es una auténtica experiencia subjetiva .La apuesta de Lacan por el análisis del fenómeno religioso durante toda su obra, se debe fundamentalmente a que la religión puede hacerse cargo de lo real(el sentido) e incluso ser capaz de reinventarlo. Este recorrido permitirá abordar el tema de modo sucinto, ofreciendo elementos que permitirán no solo realizar un análisis diferencial, sino también conocer las posturas actuales en relación al tema.

I. ¿A qué nos estamos refiriendo con la expresión “Fenómeno Místico”?

Siguiendo la notable obra de Jordi Font ,y dejando por un momento de lado, los fenómenos paramisticos que pueden acompañar, o no, a la experiencia mística y que son fenómenos senso-perceptivos como: visiones, apariciones, audiciones, éxtasis, estigmas o revelaciones.Estos fenómenos tienen una alta incidencia de psicopatología o bien son fenómenos que explican la fragilidad emocional o la labilidad afectiva de las personas que los sufren, tanto si su experiencia es sana como patológica. Entrar a definir lo místico es adentrarnos en un terreno que tiene un carácter polisémico y ambiguo lo cual constituye su esencia fundamental, por ello se hace necesario mas que definirlo, delimitarlo. Nos apoyaremos en las reflexiones de William James, citadas por Domínguez Morano, delimitando particularmente su fenomenología, en estos aspectos imprescindibles :

Existe una predominancia afectiva determinada por la incapacidad para expresar la experiencia.
• Una iluminación intelectual, el místico tiene la experiencia de poseer un saber que escapa a la razón discursiva y lógica.
• La transitoriedad, la experiencia tiene una duración más bien breve, la duración es de minutos, a lo sumo un par de horas.
• La pasividad es el último elemento fundamental, la experiencia se impone sobre el sujeto adueñándose de él, dejándolo reducido a un estado de quietud.
• Entre otros elementos aportados por otros estudiosos del tema podemos añadir: la transcendencia del tiempo y del espacio, estado de ánimo gozoso, transformación personal .

Desde el punto de vista psicoanalítico, vemos que la exposición de James adolece del elemento relacional (Alter ego), elemento importantísimo a la hora de elaborar un diagnóstico diferencial. La experiencia mística es ante todo una evento totalizante del amor, de la unidad con el todo, donde los límites del yo que operan de modo diverso.

II. El enfoque genético y estructural frente al “Fenómeno Místico”

El abordaje de la experiencia mística desde el psicoanálisis se daria desde dos campos bien definidos: el genético y el estructural. Representados por Melanie Klein y Jacques Lacan, respectivamente. Si bien ambas posturas analizan el hecho desde ópticas diferentes, éstas no resultan excluyentes, sino complementarias.

• Perspectiva Genética: dimensión materna ( Melanie Klein).

Tanto Freud como Klein hablaron de la posibilidad de una regresión del ser humano a una etapa anterior de su existencia, nos referimos al estado de fusión primitiva y gozosa con el objeto vivido como totalidad (la madre). En este punto se podría encontrar la clave para la comprender la relación de objeto que mantiene el místico con su Dios. Esta experiencia con la madre en los primeros años es fundamental para cualquier ser humano para poder elaborar internamente objetos mentales básicos para toda la vida (Dios entre ellos).Así quien no se pudo sentir radicalmente confiado y abandonado en unos brazos maternales, difícilmente podrá experimentar en el futuro una confianza y un abandono placentero en la figura de Dios como objeto de fe. En esos primeros estadios la realidad del bebe es confusa y caótica, fundamentalmente porque no existe una diferenciación entre el Yo y el Tu, hay fragmentación, desorden en el sentir, aspectos marcados por el sentimiento de omnipotencia( el niño se juega su vida entre la Introyección y la proyección). Solo a partir del concepto desarrollado por Klein de Posición Esquizo- paranoide y depresiva, se logra evidenciar cómo el niño alcanza a triunfar parcialmente a este estado de precariedad existencial.

Lo anterior muestra la importancia que juega en la vida de los sujetos la dimensión de lo femenino. Lo femenino materno marca fundamentalmente la experiencia de fe, por ello los grandes místicos adoptan, no pocas veces, posturas femeninas en su experiencia de Dios: Dios-madre(Ekkhart), asumir una actitud femenina ante Dios, indicando que hay algo que no depende de la diferenciación sexual. Desde una orientación psicoanalítica se puede entender que las identificaciones primarias realizadas en los primeros enlaces con la madre, aparezcan en la experiencia de vinculación del Otro como sacro, esta posición femenina tan importante en la experiencia mística fue debidamente asumida por personas como Juan de la Cruz e Ignacio de Loyola, pero fracasó en el caso Schreber, allí podemos evidenciar los estamos de “equilibrio” que lo femenino ofrece a la vida psíquica, pero también como su ruina deviene en delirio psicótico, como en el caso mencionado.

• Perspectiva estructural: la Función Paterna(Jacques Lacan)

Si bien el enlace afectivo con la madre (identificación primaria) es fundamental en la estructuración de la personalidad de un sujeto, este proyecto no llegaría a término si la madre no fuese desalojada de su posición de “sujeto devorador” de su hijo, función que tiene que ver con el padre, pues esta matriz primera tiene que desaparecer para que el sujeto pueda avanzar. Es necesaria una “palabra tercera”, la del padre, sin la cual se permanecería enclaustrado en la fascinación del desdoblamiento narcisista imaginario. El símbolo paterno aparece,pues, como la representación de una ley básica que opera a la par con la estructuración del deseo, que es una obligada renuncia a la omnipotencia infantil y remite al niño al enfrentamiento de la limitación y a los márgenes de lo humano, este paso hace que el sujeto no tenga otra alternativa que la búsqueda constante de su completud, pero que solo podrá encontrar en el camino del reconocimiento de la diferencia y la distancia. Ese proceso permite que el sujeto desarrolle su capacidad de búsqueda de diversos objetos, lo cual lo constituirá en un sujeto social por antonomasia. Ya se puede advertir a esta altura lo que sucedería con una persona que pretenda sugerir la vivencia de una experiencia mística, pero que no hubiese sido castrada por el significante paterno, la experiencia se convertiría en una búsqueda fusional con lo materno y no una auténtica posibilidad de desear más allá de la necesidad. Esta palabra tercera (función simbólica de la ley) esta manifestada en los místicos en el Espíritu, el director espiritual, la iglesia; de otro modo la experiencia del místico se transformaría en la proyección de la propia imagen idealizada

III. Fenómenos psuedo -místicos.

El excesivo racionalismo propio de la modernidad deviene en la postmodernidad en una búsqueda casi desesperada por experiencias que estén lejos de lo racional. En este retorno de lo reprimido en la cultura, la emocional, sensorial y cuasi- mágico, nos teje una época donde la ilusión y el imaginario se entrelazan como los soportes de la realidad, dejándonos con muy pocos recursos para estructurar experiencias verdaderamente plenificantes y creadoras. La experiencia espiritual ha sido la más afectada debido a su abundante caudal de símbolos y elementos metafísicos los cuales si no son puestos en la criba de la sensatez y del análisis crítico dejan a los incautos en la dimensión de la  ilusión cruda y desnuda. Es importante advertir siguiendo a Joan Baptista Torello , que en sentido estricto un místico no es un visionario; las visiones, revelaciones, éxtasis, estigmatizaciones, bilocaciones, no constituyen la esencia de la experiencia mística, son fenómenos de orden secundario y completamente accidental, no olvidemos que para el psiquiatra y el psicólogo clínico estos aspectos extraordinarios en sus cercanías a la alucinación, al delirio o a síntomas psicosomáticos o histéricos, han sido los que con frecuencia han figurado en psicopatología como pruebas de conflictos psíquicos no resueltos, por parte de personas “religiosas”. En contraste los místicos auténticos nos muestran la necesidad de un intenso trabajo a nivel interior para acceder al Otro, es innegable que las lógicas de consumo contemporáneas nos llevan a un misticismo facilista que es un auténtico adefesio de la experiencia religiosa, pues constantemente estaríamos atravesando un campo minado.

Grupos religiosos en los cuales se ofrecen revelaciones, lluvia de milagros, sanaciones extraordinarias, ajenas al camino largo y ascético de los místicos tradicionales, ”ghettos de auto- salvados” cuya enseñanza a quedado relegada a un tiempo y un espacio “superado”: la falta de discernimiento y la ignorancia religiosa se convierten en terreno abonado para estos destellos de espiritualismo alienante, pues el Otro es el nombre que se el da a un yo omnipotente excluyendo la necesidad reconocernos como sujetos barrados y en falta. En definitiva, la religión en todos los matices del postmodernismo actual intenta engañarnos con la falsa premisa de hacer creer que somos seres totales, plenos, desconociendo como lo dijo Lacan que somos seres esencialmente deseantes.

IV. ¿Que sería la mística concretamente para el psicoanálisis?

Se podría considerar como un proceso sublimatorio, puesto que supone la posibilidad de expresar y canalizar el deseo, formularlo, liberarlo, en una apertura amorosa al Otro(Dios), más allá del retorno de lo reprimido. Un Otro que psicoanalíticamente habría que entenderlo, como un objeto interno que elaborado desde la primeras experiencias vitales, posibilitaría, mas allá de la mera repetición de lo antiguo, la apertura a un encuentro y la epifanía de una realidad amorosa plenificante. Es importante anotar, que en este tipo de sublimación, el cuerpo sin recluirse en la búsqueda de placer, no es excluido del gozo:”siéntese grandísimo deleite en el cuerpo y gran satisfacción en el alma”(Santa Teresa-Camino de Perfección c31,3), aquí observamos como ocurre una desvinculación de la libido de las funciones biológicas, conservando sus “cualidades” esenciales de la sexualidad, manteniendo la intención del eros: deseo, gozo, intercambio de dones, ofrenda, demanda, confirmación del uno y del otro . De modo que solo somos capaces de amar y experimentar a Dios en la misma medida que somos seres sexuados-deseantes.

V. Elementos para un pronóstico.(No disponible en esta edición)


VI. Aportes de la experiencia mística al mundo actual.

Para el psicoanálisis la experiencia mística constituye una usanza subjetiva y singular y como tal tiene un interés clínico de primera mano, desde este panorama dicha experiencia siempre dejará mas interrogantes que certezas, pero también  mostrará un camino a recorrer, una incógnita por despejar y una práctica clínica por desarrollar.

El aporte fundamental de la Experiencia Mística, constituye el hecho de ubicar la experiencia religiosa mas allá del infantilismo y la regresión, en un auténtica experiencia humana de plenificación y madurez, además de constituirse en un objeto probo de estudio para las ciencias sociales.

El “no ceder” a la experiencia mística enseñada por Lacan nos indica nuevas maneras de abordar el tema del Otro, el goce, el adentro y al afuera, y la estructura subjetiva. Lacan nunca condeno la experiencia espiritual, solia burlarse de la historia, de las pretensiones del intelecto, de la prepotencia académica, pero nunca de la espiritualidad, de la cual era un gran estudioso.

El misticismo es una invitación a superar nuestros deseos infantiles de omnipotencia, en su tendencia a dominar, controlar. El místico nos habla del radicalmente Otro, y de la impotencia incluso para referirse a él, por ello el recurso constante a la poesía, a la canción, al verso; en definitiva a lo estético, como discurso no-racional y singular.

El místico es una invitación constante al despojo. El miedo que tiene el profano lo incita reunir una caudal de conocimientos y cosas que le brindan un falsa seguridad exterior; el místico en su viaje al interior encuentra una seguridad que esta por encima de cualquier razonamiento lógico y de cualquier posesión material. Donde termina la creatura empieza el ser de Dios.

El místico vive intensamente la premisa del libro del éxodo: “No te harás imágenes de Dios”. El místico constantemente pone en cuestión las imágenes de la filosofía y la teología sobre Dios, en este sentido es un auténtico revolucionario, de su despojo incluso de las instituciones donde el discurso de la enunciación (místico) no corresponde con el del enunciado (Institución). El místico  evidencia la distancia que existe entre el Dios del evangelio y el Dios de las teorías teológicas, de modo que su experiencia, no apuntaría una teología de la liberación, sino a un liberación de toda teología.

El místico “denuncia” con su constante esfuerzo, lucha (noche oscura) y perseverancia que la experiencia de fe no tiene nada que ver con los shows mediáticos de las religiones, con los brotes psicóticos de ciertas denominaciones religiosas y menos aun con la gula “emocional” que brindan en el nombre de la espiritualidad muchos profetas de desastres.