sábado, 17 de mayo de 2014
viernes, 16 de mayo de 2014
La Culpa y el superyo
De acuerdo a la práctica clínica del psicoanálisis, se
puede afirmar que la culpa es un sentimiento inconsciente, por eso permanece
mudo para el analizante, el cual se siente enfermo pero no culpable; mientras
en la conciencia se es inocente inconscientemente se puede ser culpable, allí está la paradoja!. Este
fenómeno se puede expresar mediante afecciones patológicas, tales como:
neurosis obsesiva, delirio de autoacusación, melancolía, duelo no elaborado,etc[1]. La culpabilidad
es una enfermedad imaginaria del yo que reclama el remedio imaginario del
castigo inflingido por el superyo.
El trabajo con nuestros pacientes confirma la tesis de
Freud según la cual el sufrimiento de los síntomas expía una falta ignorada, lo
cual resulta ser extraño, pues, el dolor sentido (autocastigo bajo la
forma de nuevos síntomas) es el alivio a un dolor no sentido (culpabilidad). Se
puede afirmar entonces que desde el punto de vista clínico lo propio de la
culpabilidad inconsciente es despertar de modo automático la irreprimible
necesidad de ser castigado, de modo que la descarga de energía psíquica no solo
alivia la tensión interna sino que también le
sirve al sujeto para realizar una localización, de algo que hasta ese
momento carecía de representación: “ en
muchos criminales, sobre todo en los jóvenes, hemos descubierto- escribe Freud-
un intenso sentimiento de culpabilidad, que existe ya antes de la comisión del
delito,y no era, por tanto, una consecuencia del mismo, sino su motivo, como si
para el sujeto hubiera constituido un alivio poder enlazar dicho sentimiento inconsciente del culpabilidad con algo real y actual”.
¿Cuál es la
falta desconocida que vuelve culpable al yo? No se puede olvidar que la culpabilidad es una forma
elaborada de angustia de castración. El yo solo se puede angustiar ante la
prohibición si al mismo tiempo percibe la agitación interna de su propio deseo,
el yo se vuelve culpable no tanto por desear sino por ser incapaz de responder
a dos exigencias opuestas y simultaneas del superyo tiránico. Ante el superyo
que exhorta , el yo es culpable de no realizar su deseo: es una falta por
defecto, y frente al superyo que prohíbe y condena es culpable de estar a punto
de realizar ese deseo:es una falta por
exceso. En la realidad ninguna de las faltas es cometida, pues, el deseo es
imposible de ser realizado.Si el superyo no existiera el yo no se sentiría
culpable, pero el superyo existe, es decir, que el yo se cree culpable.Sí, la
culpabilidad es una creencia imaginaria del yo, el falso presentimiento de
experimentar el goce absoluto, mientras que no se puede experimentar mas que un
goce parcial.
·
FREUD, Sigmund. El Problema Económico del Masoquismo(Obras
Completas Tomo 19). Buenos Aires: Amorrortu, 1979.
·
LACAN, Jacques. Seminario 26: la Topología y el Tiempo. 1979
(Inédito).
· NASIO, Juan David. Enseñanza de los 7 conceptos Fundamentales del
Psicoanálisis. Barcelona: gedisa,1996
Superyo
El Superyo: ¿una instancia psíquica obscena y feroz?
Freud afirmaba que el superyo era el heredero del complejo
de Edipo[1],en el cual una
parte de yo se identifica con la figura parental interdictora, mientras que la
otra continua deseando; entonces el niño(a) se vuelve capaz -a precio de
desdoblarse- de encarnar el mismo a un tiempo la ley y el deseo, su imperativo
categórico sería:¡desea el absoluto al
cual deberás renunciar, porque te esta prohibido y es peligroso!
El superyo tiene dos facetas bien definidas que interesan
particularmente al psicoanálisis, su dimensión consciente e inconsciente. El
superyo no solo es el representante de la ley moral que apunta a nuestro bien y
al bien de los otros(superyo-conciencia), también es un semblante de ley, una ley inconsciente e insensata cuya
intimación, más apremiante que cualquier mandato de la conciencia nos ordena
llevar el deseo hasta las últimas consecuencias, por esto es desenfrenado en
sus intimaciones, cruel en sus prohibiciones, sádico en su dureza y celosamente
vigilante.
El superyo[2] queda así
definido como una ley implacable y severa que si bien posibilita la renuncia a
las pulsiones agresivas, deja la sujeto en un circuito sadomasoquista muy
complejo que, por demás, se sostiene y se justifica en el cumplimiento de
elevados preceptos reunidos bajo la égida del Ideal del yo. Freud enseñó que el
superyo, por tanto, no es una instancia moral por el contrario, el superyo se
pone al servicio del dolor moral, es decir, de la humillación y la mortificación
psíquica. El superyo por tanto, si bien provoca las manifestaciones más
exacerbadas de la culpabilidad, no promueve la responsabilidad, por el contrario
un sujeto sometido a los imperativos superyoicos “cede a la responsabilidad”, es decir, a la aptitud de responder,
como lo afirma Lacan el superyo es simultáneamente la ley y su destrucción.
De otra parte, el superyo no parece tener una estructura
psíquica definida, pero si diversos modos de manifestarse en función de las defensas que cada sujeto
construya contra él: en la neurosis obsesiva, la severidad del superyo es
hiperintensa, ante lo cual el sujeto intenta defenderse no aceptando ninguna
imputación de culpabilidad expresa y procurando que su semejante lo exima de esa culpa dolorosa; en la histeria el individuo
se defiende de la fuerza del superyo a través de la represión, lo cual supone
que siempre tratará de comportarse como víctima sin asumir la responsabilidad
de sus actos; en la melancolía el sujeto se declara culpable y se somete a los
severos castigos del superyo.
Por último, es posible afirmar que el superyo no es una
instancia que pacifique al sujeto, o cuyo bien es el placer o el bienestar del
individuo, por el contrario su “bien” es el displacer, en otros términos el
Goce y a nombre de él opera como ley.
·
FREUD, Sigmund. El Problema Económico del Masoquismo(Obras
Completas Tomo 19). Buenos Aires: Amorrortu, 1979.
·
LACAN, Jacques. Seminario 26: la Topologia y el Tiempo. 1979
(Inédito).
· NASIO, Juan David. Enseñanza de los 7 conceptos Fundamentales del
Psicoanálisis. Barcelona: gedisa,1996
[1]
Es la experiencia de una pérdida y de un duelo, el de los padres fantaseados
como compañeros sexuales. Es en el niño(a) la primera gran separación profunda
e interior de los padres.
[2]
Freud hace depender las particularidades del superyó de la estructura, no del
género.
domingo, 11 de mayo de 2014
sábado, 10 de mayo de 2014
¿Qué es el inconsciente?
Aunque el término inconsciente ya había sido utilizada antes
de Freud, en la obra de éste adquiere una significación totalmente original y se
constituye como el concepto más importante.
Freud diferenciaba dos(2) usos de esta palabra. Como
adjetivo, simplemente designa los procesos mentales que no son materia de la
atención consciente en un momento
determinado. Como sustantivo ( el inconsciente)
designa uno de los sistemas psíquicos que Freud describió en su primera
teoría de la estructura mental ( el modelo topológico). Según esta teoría, la
mente esta dividida en tres(3) sistemas o “localidades psíquicas”: el Consciente
(Cs), el preconciente ( Pcs) y el Inconsciente(Icc). El sistema inconsciente no es
lo que esta fuera de la conciencia en un momento dado, sino lo que ha sido radicalmente
separado de la conciencia por la represión y no puede entrar en el sistema
consciente y preconciente sin distorsiones.
En la segunda teoría freudiana de la estructura mental, el
aparato psíquico esta dividido en tres(3) instancias: el yo, el superyo y el
ello; ninguna de estas instancias coincide con el inconsciente, puesto que
incluso el yo y el superyo tienen partes inconscientes.
Más adelante Freud rectifica su teoría y el Inconsciente
adopta un nuevo estatuto, dado que los tres(3) componentes del aparato psíquico
pueden ser inconscientes, el inconsciente cesa de ser una entidad autónoma y se convierte en una propiedad de cada una de
estas instancias. La represión también pasa a ser una entidad inconciente, ya no es posible equiparar
inconciente y reprimido,el inconsciente es a un tiempo represión y reprimido.
Freud renuncia en 1920, en la mitad de su obra, a concebir el inconsciente como
un sistema autónomo, y privilegia la
acepción descriptiva del término inconsciente, que el define como cualidad
atribuible a cada una de las instancias del aparato psíquico.
Sin embargo, de las tres(3) instancias psíquica es el Ello
el que reviste una mayor carga inconsciente,
en él encontramos no solo las representaciones de cosas grabadas en el
psiquismo bajo el impacto del deseo de los otros, sino también representaciones
innatas, propias de la especie humana inscritas y transmitidas
filogenéticamente. El yo de esta tópica no es el yo autónomo de la filosofía y
de la psicología tradicionales, es un yo que se en encuentra en el centro como
objeto, es una construcción que se forma
por identificación especular, por tanto es una formación imaginaria diferente
al sujeto que es producto de lo simbólico,el yo se angustia es su intento de
realizar una síntesis constante, y su angustia se da por las exigencias del
ello y del superyo. La angustia yoica se podría resumir así:
ANGUSTIA EXISTENCIAL DEL YO
|
|
La angustia frente al ello
|
Ser aniquilado
|
La angustia frente al
Superyo
|
Ser castigado
|
La angustia frente a lo real
|
Ser impotente
|
El superyo merece un capítulo aparte que más adelante se expondrá, por el momento
se puede afirmar que el superyo es el inconsciente como ley que evidencia la
división del sujeto contra sí mismo( Caso Aimeé), de otra parte implica el
cuestionamiento del BIEN como valor
supremo, el superyo introduce una ética que no es la del bien, en la medida que
se confunda bien con bienestar. La paradoja del superyo esta en que el
sujeto esta apegado a algo que no le hace bien, es decir, a algo que no
colabora con su bienestar.
Lacan afirmará posteriormente que el concepto de inconsciente freudiano ha sido muy mal interpretado por sus seguidores, quienes lo redujeron a ser la sede de los instintos, ante esta concepción biologista, el propone que el inconciente esta estructurado como un lenguaje ( modelo lingüístico).
Lacan afirmará posteriormente que el concepto de inconsciente freudiano ha sido muy mal interpretado por sus seguidores, quienes lo redujeron a ser la sede de los instintos, ante esta concepción biologista, el propone que el inconciente esta estructurado como un lenguaje ( modelo lingüístico).
DYLAN, Evans. Diccionario
introductorio de psicoanalisis lacaniano. Buenos Aires: paidos, 1997
MILLER, Jacques
Alain. El Recorrido de Lacan. Buenos Aires: Manatial, 2006.
lunes, 5 de mayo de 2014
sábado, 3 de mayo de 2014
El sentido inconciente del olvido ( Caso Freud )
En 1898, Freud publicó un
pequeño ensayo titulado “El Mecanismo Psíquico
del Olvido”, incorporado en 1901 en la obra “La Psicopatología de la Vida Cotidiana” en el que analizaba el
olvido personal de un nombre propio. El nombre olvidado por Freud era el de
Signorelli (en italiano Signore
equivale a Señor), autor de los frescos Las
Postrimerías del Hombre, de la catedral de Orvietto (Italia); en su lugar
le acudían a la mente los nombres de
otros pintores- Botticelli y Boltraffio-
que, al mismo tiempo, rechazaba como claramente erróneos. Ante ello Freud se
pregunto el por qué del olvido y de un tal desplazamiento.
El olvido se presentó durante
un viaje desde la localidad italiana de Ragusa a una ciudad de Herzegovina y en
el transcurso de una conversación con un recién conocido compañero de viaje.
Este había viajado por Italia y Freud le preguntó si había estado en Orvieto y
visto los famosos frescos de… (El pintor cuyo nombre no recordaba). Al
dedicarse a analizar esta incapacidad, Freud asocio en primer lugar el
contenido de la conversación previa al olvido: “Poco antes de preguntar a mi
compañero si había estado en Orvieto, habíamos hablado de las costumbre de los
turcos residentes en Bosnia y en Herzegovina. Le conté haber oído explicar a
uno de mis colegas, que ejercía la medicina en aquellos lugares y tenía muchos
clientes turcos, que estos suelen mostrarse muy confiados en el médico y resignados
ante el destino. Cuando se les anuncia que la muerte de uno de sus deudos es
inminente y que todo auxilio es inútil contestan es: “¡Señor (Herr), qué le
vamos a hacer!¡Sabemos que si hubiera sido posible salvarle, le hubieras
salvado!”.
En este momento de la
conversación Freud recordó haber callado una serie de ideas relacionadas con el
tema:” Recuerdo, en efecto, que antes de cambiar de tema, quise relatar una
segunda anécdota que reposaba en mi memoria junto a la ya referida. Los turcos
de los cuales hablábamos estimaban el placer sexual sobre todas las cosas, y
cuando sufren un trastorno relacionado con él caen en una desesperación que
contrasta extrañamente con su conformidad ante la muerte. Uno de los pacientes
que visitada mi colega le dijo un día: “tu sabes muy bien Señor (herr), que,
cuando eso ya no es posible, la vida pierde todo su valor”.
Freud reprimió, así, la primera
intención de relatar ese otro aspecto de las costumbres de los turcos, pero,
además, desvió su atención de la continuación de aquella serie de
pensamientos que le llevaban directamente al tema “muerte y sexualidad”. ¿Por
qué se desvió el curso del pensamiento? Freud responde en su caso particular:
“Me hallaba, entonces, bajo los efectos de una noticia que pocas semanas antes
había recibido durante una corta estancia en Trafoi. Un paciente, al que traté
con gran interés, se había suicidado a causa de una incurable perturbación
sexual”. Esta noticia, por muchos motivos profundamente desagradable, deseaba
ser “olvidada” activamente por Freud; en este proceso, el olvido se desplazó
hasta el nombre del pintor Signorelli: “Claro es” continua diciendo
Freud, “que lo que deseaba olvidar era algo muy distinto del nombre del pintor
de los frescos de Orvieto; aquello que quería olvidar resulto hallarse en
conexión asociativa con dicho nombre, de modo que mi voluntad erró su blanco y olvidé el nombre en contra de mi voluntad, mientras
mi intención era olvidar lo otro. La
repugnancia a recordar se refería a un objeto, y la incapacidad surgió respecto
a otro”.
Junto al olvido, la aparición
de nombres sustitutivos -Botticelli y
Boltraffio- es una alusión directa(a través de las diversas conexiones
asociativas) tanto a lo que Freud quería olvidar (la noticia recibida en
Trafoi, las costumbres de los turcos de Bosnia reprimidas en la conversación…)
como a lo que quería recordar (el nombre de Signorelli).
BIBLOTECA SALVAT. Freud y el
Psicoanálisis. Barcelona: Salvat editores, 1973.
ZIZEK, Slavoj. Cómo leer a
Lacan?. Buenos Aires: paidòs, 2008.
jueves, 12 de septiembre de 2013
Curso de introducción al Psicoanalisis Lacaniano

Este curso está dirigido a todas aquellas personas interesadas en el psicoanálisis de orientación lacaniana. Lunes 21 horas. Dirección Comandante Chacon 6038 . Teléfono 95082734.
SOLO PARA SANTIAGO DE CHILE
Jacques Lacan ocupa hoy junto a Freud un lugar privilegiado como uno de los grandes teóricos del psicoanálisis, aunque el reconocimiento de su importancia se demoró a raíz de las acaloradas disputas que genero la complejidad de sus ideas. Utilizaremos el libro “Lacan para principiantes” el cual explica en forma brillante las ideas centrales de su teoría. Es innegable la influencia de Lacan en el pensamiento contemporáneo, en disciplinas como:la sociología, la antropología cultural, el arte, la lingüística, el cine, la filosofía, el feminismo, etc. Sus ideas no representan simplemente intelectualizaciones culturales sino que arraigan en una práctica clínica llevada hasta las últimas consecuencias del deseo.
lunes, 29 de julio de 2013
viernes, 7 de junio de 2013
ACOMPAÑAMIENTO EN EL DOLOR
Santiago de Chile Junio 15 y 16 de 2013 /Informes 95082734
Si bien estamos colocados en el jardín de la vida para saborear la
existencia como un privilegio único, sin embargo, el dolor en sus mil formas y
maneras nos hacer abortar el dorado sueño de la felicidad. La ciencia y la
tecnología han logrado, primero, mitigar
y, luego neutralizar el dolor corporal.
Esta lógica de la rapidez y de la eficacia en relación al dolor físico, ha generado una efecto
mórbido a nivel psíquico, que consiste en interpretar los fenómenos existenciales dolorosos como
obstáculos y tragedias irremediables que hay reprimir y /o suprimir, sin embargo, el pan de dolor sigue allí
sirviéndose en todas las mesas humanas irremediablemente ¿Qué hacer?
La apuesta que se ofrece desde este Seminario es transformar el
dolor en un compañero de camino, en una obra de estética existencial,
desarrollando un profundo respeto por él y las personas que lo padecen. La
manera equívoca como se enfrentan los
fenómenos de dolor en la cultura contemporánea
hace que las personas estén enfermando cada vez más, un fenómeno actual como el cáncer está relacionado
con cargas enormes de contención emocional que se viven como un quiste
molesto que no permite la paz, convirtiendo el cuerpo en el campo de
batalla de la mente, tal como lo demuestran investigaciones recientes sobre el
tema; es por esta razón fundamental que necesitamos espacios para hablar sobre
el dolor, para teorizarlo, elaborarlo y por fin transformarlo en un aliado, esta es la meta y la justificación
fundamental de este Seminario.










