viernes, 13 de junio de 2014
sábado, 24 de mayo de 2014
Psicoanálisis Aplicado
Jacob pelea en el valle de Jakok.
Génesis 32, 23-32
Por Ramiro A.
Alvarez. Mg
Este relato muestra
una auténtica radiografía de las profundidades de la mente humana, escenifica
el drama de un hombre astuto, ambicioso de poder y riqueza, suplantador de
la bendición de su propio hermano y vencedor en una pelea enigmática, en el
valle de Yakok. Después de haber
desdoblado teóricamente el tema del superyo, viene bien utilizar la literatura
bíblica como aplicación de los conceptos psicoanalíticos, pues, como lo afirmó Julia Kristeva en su reciente visita a Chile: la literatura es el
psicoanálisis.
Son siempre
nuestras propias preocupaciones y angustias las que opacan nuestra
vida, muy frecuentemente el peso que más nos agobia es el de las angustias y preocupaciones
que nos creamos y de las que somos culpables. Cada vez que la noche oscura
llena de miedo nuestra vida, cuando las pruebas y enfermedades nos llenan de
dolor y desconcierto, es el momento de reaccionar y defendernos, tal como Jacob
reaccionó en aquella noche para defenderse luchando con aquel oscuro poder
que lo atacaba.
Hay que lograr que la luz aparezca para que,como Jacob,
podamos reconocer que en medio de todas
nuestras angustias y luchas esta también la mano de Dios mostrándonos el camino
de un aprendizaje que hemos venido a realizar en esta tierra y que no excluye
para nada el dolor; es por esto que este relato constituye una bienaventuranza
a todos aquellos que sumergidos en la
noche del dolor y la incertidumbre no saben a quién acudir, que desamparados
por sus familiares, abandonados por los “buenos espíritus”, más aún
atormentados por espíritus perversos, esperan pese a las más densas nubes
oscuras, en Aquel que en ese momento terrible permanece oculto. Jacob se
convierte en tipo de aquellos que perseveran hasta el final, éste reconoció
cuando comenzó a amanecer, que, aun en
medio de las más terrible tiniebla, Dios puede estar oculto y acepta
que se le hable como a un Hombre…En aquel claroscuro del inicio de la mañana se puede reconocer la verdad, allí la noche empieza a pasar, y la luz se empieza a vislumbrar del otro
lado del abismo.
La honestidad de
Jacob consiste en enfrentarse a sus propios fantasmas interiores y hace que
este relato nunca envejezca, y constituya un llamado a escuchar a solas la voz de
nuestro propio inconsciente…El se quedo
solo… Así comienza el relato, como un bloque de piedra que hace que el
protagonista se sumerja en la más profunda soledad y frialdad humana, aquel hombre lleno de
riquezas, mujeres, ganados, un hombre visiblemente bendecido estaba claramente
torturado por un superyo inflexible y
mordaz; por eso adonde va con sus
innumerables riquezas, su oscuro pasado también lo acompañará presente como una
sombra espectral. Ese era el lado oscuro de
esa existencia aparentemente bendecida, del hombre que está a la orilla del Yabok.
Un pasado no
elaborado enquistado en los profundos abismos inconscientes, no se deja
transportar al porvenir sin haber cumplido algunos requisitos, cualquier día
se descargan sobre nosotros esas densas nieblas que oscurecen nuestro porvenir,
nos paralizan y llenan nuestra vida de amargura y desesperación, cualquier día
experimentamos que “hacia adelante el camino se nos cierra” y en lugar de la ansiada salida, se avecina
hacia nosotros algo oscuro y espantoso que
se constituye en un enigma por descifrar: “ Y allí un hombre luchó contra él”.
Todo lo que
desconocemos de nosotros nos domina, afirmaba Nietszche: “manos invisibles son las que más gravemente nos dominan”,en el caso
de Jacob se observa un desconocimiento total en el
escenario de su lucha, lo único que sabe
es que tiene que defenderse y por eso lucha a golpes. Es claro que en lugar de
dejarse paralizar por su destino se sobrepone a él, defender el propio yo
frente a las fuerzas desconocidas, jamás doblegarse, ser valiente en el
momento de las preguntas, para disfrutar del momento de las respuestas, es una
auténtica aventura del espíritu. Ese doloroso y oscuro poder con el que lucha
en silencio no logra dominarle; a pesar de tener dislocada la cadera continua
el combate, obligando a hablar a ese poder que lo amenaza, el drama solo
logra resolverse a través de la palabra, esa palabra desnuda descubre el
amanecer de los dos combatientes, hay palabras que sanan como la aurora, como
una salida del sol; y la luz solo aparece a través de la palabra, el golpe es reemplazado por el verbo y la lucha cesa.De allí que toda palabra neurotizante
nazca de las mentiras que impiden que
los hechos reales hagan surgir los frutos de la aceptación, a partir de la
situación real.
Ese hombre rico aun
dentro de su miseria espiritual y su pobreza moral logra descubrir una riqueza
más profunda; solo un ser humano es rico cuando como Jacob se agarra de Dios y
le dice:” no te soltaré sino cuando me hayas bendecido” por eso de allí en
adelante ya no se llamará Jacob sino Israel (el que peleó contra Dios),
continuará bendecido pero cojeando: eso le recordará quién es, un ser en falta, un ser deseante.
En definitiva, lo
negativo de nuestra existencia asumido pierde su virulencia y se comporta como una fiera domesticada, la convivencia de lo simbólico (syn-balleim = reunir) y lo diabólico (
dia-ballein= disgregar)es lo que da equilibrio al ser humano. El yo en su afán de
afirmarse en su imaginario de omnipotencia infantil renuncia inconscientemente a
reconocer incluso a negar su parte negativa. Reconciliarnos con nuestro lado
sombra es absolutamente terapéutico; reconciliarnos con aquella parte de
nosotros mismos que no nos gusta, no para combatirlo sino para asumirlo, es el
inicio de la paz interior. La perfecta
alegría no reside en la positividad que uno pueda tener, por más excelente que
sea desde el punto de vista religioso, sino en la propia negatividad asumida
con amor.
lunes, 19 de mayo de 2014
Mística y Psicoanálisis
EXPERIENCIA MÍSTICA Y PSICOANÁLISIS
Conferencia Dictada en la CRC (Colombia)
Por Ramiro Alberto
Álvarez. Ps
El fenómeno
“Experiencia Mística” es evidentemente complejo y difícil de abordar sobre todo
a la luz de la ciencia, la cual lo ha catalogado, no pocas veces, de
infantilismo regresivo, o delirio psicótico. Solo en Lacan -dentro del ámbito
psicoanalítico- encontramos un pensador que nos invita a no “ceder” ante el
fenómeno místico, y enfrentarlo como una experiencia muy válida de la
subjetividad humana, propone examinarla sin determinar su verdad, pues la
experiencia religiosa es una auténtica experiencia subjetiva .La apuesta de
Lacan por el análisis del fenómeno religioso durante toda su obra, se debe
fundamentalmente a que la religión puede hacerse cargo de lo real(el sentido) e
incluso ser capaz de reinventarlo. Este recorrido permitirá abordar el tema de
modo sucinto, ofreciendo elementos que permitirán no solo realizar un análisis
diferencial, sino también conocer las posturas actuales en relación al tema.
I. ¿A qué nos estamos
refiriendo con la expresión “Fenómeno Místico”?
Siguiendo la notable
obra de Jordi Font ,y dejando por un momento de lado, los fenómenos
paramisticos que pueden acompañar, o no, a la experiencia mística y que son
fenómenos senso-perceptivos como: visiones, apariciones, audiciones, éxtasis,
estigmas o revelaciones.Estos fenómenos tienen una alta incidencia de
psicopatología o bien son fenómenos que explican la fragilidad emocional o la
labilidad afectiva de las personas que los sufren, tanto si su experiencia es
sana como patológica. Entrar a definir lo místico es adentrarnos en un terreno que tiene un carácter polisémico y ambiguo lo cual constituye su esencia
fundamental, por ello se hace necesario mas que definirlo, delimitarlo. Nos
apoyaremos en las reflexiones de William James, citadas por Domínguez Morano,
delimitando particularmente su fenomenología, en estos aspectos imprescindibles
:
• Existe una
predominancia afectiva determinada por la incapacidad para expresar la
experiencia.
• Una iluminación
intelectual, el místico tiene la experiencia de poseer un saber que escapa a la
razón discursiva y lógica.
• La transitoriedad,
la experiencia tiene una duración más bien breve, la duración es de minutos, a
lo sumo un par de horas.
• La pasividad es el
último elemento fundamental, la experiencia se impone sobre el sujeto
adueñándose de él, dejándolo reducido a un estado de quietud.
• Entre otros
elementos aportados por otros estudiosos del tema podemos añadir: la
transcendencia del tiempo y del espacio, estado de ánimo gozoso, transformación
personal .
Desde el punto de
vista psicoanalítico, vemos que la exposición de James adolece del elemento
relacional (Alter ego), elemento importantísimo a la hora de elaborar un
diagnóstico diferencial. La experiencia mística es ante todo una evento
totalizante del amor, de la unidad con el todo, donde los límites del yo que
operan de modo diverso.
II. El enfoque
genético y estructural frente al “Fenómeno Místico”
El abordaje de la
experiencia mística desde el psicoanálisis se daria desde dos campos bien
definidos: el genético y el estructural. Representados por Melanie Klein y
Jacques Lacan, respectivamente. Si bien ambas posturas analizan el hecho desde
ópticas diferentes, éstas no resultan excluyentes, sino complementarias.
• Perspectiva Genética: dimensión materna (
Melanie Klein).
Tanto Freud como
Klein hablaron de la posibilidad de una regresión del ser humano a una etapa
anterior de su existencia, nos referimos al estado de fusión primitiva y gozosa
con el objeto vivido como totalidad (la madre). En este punto se podría
encontrar la clave para la comprender la relación de objeto que mantiene el
místico con su Dios. Esta experiencia con la madre en los primeros años es
fundamental para cualquier ser humano para poder elaborar internamente objetos
mentales básicos para toda la vida (Dios entre ellos).Así quien no se pudo
sentir radicalmente confiado y abandonado en unos brazos maternales,
difícilmente podrá experimentar en el futuro una confianza y un abandono
placentero en la figura de Dios como objeto de fe. En esos primeros estadios la
realidad del bebe es confusa y caótica, fundamentalmente porque no existe una
diferenciación entre el Yo y el Tu, hay fragmentación, desorden en el sentir,
aspectos marcados por el sentimiento de omnipotencia( el niño se juega su vida
entre la Introyección y la proyección). Solo a partir del concepto desarrollado
por Klein de Posición Esquizo- paranoide y depresiva, se logra evidenciar cómo
el niño alcanza a triunfar parcialmente a este estado de precariedad
existencial.
Lo anterior muestra
la importancia que juega en la vida de los sujetos la dimensión de lo femenino.
Lo femenino materno marca fundamentalmente la experiencia de fe, por ello los
grandes místicos adoptan, no pocas veces, posturas femeninas en su experiencia
de Dios: Dios-madre(Ekkhart), asumir una actitud femenina ante Dios, indicando
que hay algo que no depende de la diferenciación sexual. Desde una orientación
psicoanalítica se puede entender que las identificaciones primarias realizadas
en los primeros enlaces con la madre, aparezcan en la experiencia de
vinculación del Otro como sacro, esta posición femenina tan importante en la
experiencia mística fue debidamente asumida por personas como Juan de la Cruz e
Ignacio de Loyola, pero fracasó en el caso Schreber, allí podemos evidenciar
los estamos de “equilibrio” que lo femenino ofrece a la vida psíquica, pero
también como su ruina deviene en delirio psicótico, como en el caso mencionado.
• Perspectiva estructural: la Función
Paterna(Jacques Lacan)
Si bien el enlace
afectivo con la madre (identificación primaria) es fundamental en la
estructuración de la personalidad de un sujeto, este proyecto no llegaría a
término si la madre no fuese desalojada de su posición de “sujeto devorador” de
su hijo, función que tiene que ver con el padre, pues esta matriz primera tiene
que desaparecer para que el sujeto pueda avanzar. Es necesaria una “palabra
tercera”, la del padre, sin la cual se permanecería enclaustrado en la
fascinación del desdoblamiento narcisista imaginario. El símbolo paterno
aparece,pues, como la representación de una ley básica que opera a la par con
la estructuración del deseo, que es una obligada renuncia a la omnipotencia
infantil y remite al niño al enfrentamiento de la limitación y a los márgenes
de lo humano, este paso hace que el sujeto no tenga otra alternativa que la
búsqueda constante de su completud, pero que solo podrá encontrar en el camino
del reconocimiento de la diferencia y la distancia. Ese proceso permite que el
sujeto desarrolle su capacidad de búsqueda de diversos objetos, lo cual lo
constituirá en un sujeto social por antonomasia. Ya se puede advertir a esta
altura lo que sucedería con una persona que pretenda sugerir la vivencia de una
experiencia mística, pero que no hubiese sido castrada por el significante paterno,
la experiencia se convertiría en una búsqueda fusional con lo materno y no una
auténtica posibilidad de desear más allá de la necesidad. Esta palabra tercera
(función simbólica de la ley) esta manifestada en los místicos en el Espíritu,
el director espiritual, la iglesia; de otro modo la experiencia del místico se
transformaría en la proyección de la propia imagen idealizada
III. Fenómenos psuedo
-místicos.
El excesivo
racionalismo propio de la modernidad deviene en la postmodernidad en una
búsqueda casi desesperada por experiencias que estén lejos de lo racional. En
este retorno de lo reprimido en la cultura, la emocional, sensorial y cuasi-
mágico, nos teje una época donde la ilusión y el imaginario se entrelazan como
los soportes de la realidad, dejándonos con muy pocos recursos para estructurar
experiencias verdaderamente plenificantes y creadoras. La experiencia
espiritual ha sido la más afectada debido a su abundante caudal de símbolos y
elementos metafísicos los cuales si no son puestos en la criba de la sensatez y
del análisis crítico dejan a los incautos en la dimensión de la ilusión cruda y desnuda. Es importante
advertir siguiendo a Joan Baptista Torello , que en sentido estricto un místico
no es un visionario; las visiones, revelaciones, éxtasis, estigmatizaciones,
bilocaciones, no constituyen la esencia de la experiencia mística, son
fenómenos de orden secundario y completamente accidental, no olvidemos que para
el psiquiatra y el psicólogo clínico estos aspectos extraordinarios en sus
cercanías a la alucinación, al delirio o a síntomas psicosomáticos o
histéricos, han sido los que con frecuencia han figurado en psicopatología como
pruebas de conflictos psíquicos no resueltos, por parte de personas
“religiosas”. En contraste los místicos auténticos nos muestran la necesidad de
un intenso trabajo a nivel interior para acceder al Otro, es innegable que las
lógicas de consumo contemporáneas nos llevan a un misticismo facilista que es
un auténtico adefesio de la experiencia religiosa, pues constantemente
estaríamos atravesando un campo minado.
Grupos religiosos en
los cuales se ofrecen revelaciones, lluvia de milagros, sanaciones
extraordinarias, ajenas al camino largo y ascético de los místicos
tradicionales, ”ghettos de auto- salvados” cuya enseñanza a quedado relegada a
un tiempo y un espacio “superado”: la falta de discernimiento y la ignorancia
religiosa se convierten en terreno abonado para estos destellos de
espiritualismo alienante, pues el Otro es el nombre que se el da a un yo
omnipotente excluyendo la necesidad reconocernos como sujetos barrados y en
falta. En definitiva, la religión en todos los matices del postmodernismo actual intenta engañarnos con la falsa premisa de hacer creer que somos seres
totales, plenos, desconociendo como lo dijo Lacan que somos seres esencialmente
deseantes.
IV. ¿Que sería la
mística concretamente para el psicoanálisis?
Se podría considerar
como un proceso sublimatorio, puesto que supone la posibilidad de expresar y
canalizar el deseo, formularlo, liberarlo, en una apertura amorosa al
Otro(Dios), más allá del retorno de lo reprimido. Un Otro que
psicoanalíticamente habría que entenderlo, como un objeto interno que elaborado
desde la primeras experiencias vitales, posibilitaría, mas allá de la mera
repetición de lo antiguo, la apertura a un encuentro y la epifanía de una
realidad amorosa plenificante. Es importante anotar, que en este tipo de
sublimación, el cuerpo sin recluirse en la búsqueda de placer, no es excluido
del gozo:”siéntese grandísimo deleite en el cuerpo y gran satisfacción en el
alma”(Santa Teresa-Camino de Perfección c31,3), aquí observamos como ocurre una
desvinculación de la libido de las funciones biológicas, conservando sus
“cualidades” esenciales de la sexualidad, manteniendo la intención del eros:
deseo, gozo, intercambio de dones, ofrenda, demanda, confirmación del uno y del
otro . De modo que solo somos capaces de amar y experimentar a Dios en la misma
medida que somos seres sexuados-deseantes.
V. Elementos para un
pronóstico.(No
disponible en esta edición)
VI. Aportes de la
experiencia mística al mundo actual.
Para el psicoanálisis
la experiencia mística constituye una usanza subjetiva y singular y como tal tiene
un interés clínico de primera mano, desde este panorama
dicha experiencia siempre dejará mas interrogantes que certezas, pero también mostrará un camino a recorrer, una incógnita por despejar y una práctica
clínica por desarrollar.
El aporte fundamental
de la Experiencia Mística, constituye el hecho de ubicar la experiencia
religiosa mas allá del infantilismo y la regresión, en un auténtica experiencia
humana de plenificación y madurez, además de constituirse en un objeto probo de
estudio para las ciencias sociales.
El “no ceder” a la
experiencia mística enseñada por Lacan nos indica nuevas maneras de abordar el
tema del Otro, el goce, el adentro y al afuera, y la estructura subjetiva.
Lacan nunca condeno la experiencia espiritual, solia burlarse de la historia,
de las pretensiones del intelecto, de la prepotencia académica, pero nunca de
la espiritualidad, de la cual era un gran estudioso.
El misticismo es una
invitación a superar nuestros deseos infantiles de omnipotencia, en su
tendencia a dominar, controlar. El místico nos habla del radicalmente Otro, y
de la impotencia incluso para referirse a él, por ello el recurso constante a
la poesía, a la canción, al verso; en definitiva a lo estético, como discurso
no-racional y singular.
El místico es una
invitación constante al despojo. El miedo que tiene el profano lo incita reunir
una caudal de conocimientos y cosas que le brindan un falsa seguridad exterior;
el místico en su viaje al interior encuentra una seguridad que esta por encima
de cualquier razonamiento lógico y de cualquier posesión material. Donde
termina la creatura empieza el ser de Dios.
El místico vive
intensamente la premisa del libro del éxodo: “No te harás imágenes de Dios”. El
místico constantemente pone en cuestión las imágenes de la filosofía y la
teología sobre Dios, en este sentido es un auténtico revolucionario, de su
despojo incluso de las instituciones donde el discurso de la enunciación
(místico) no corresponde con el del enunciado (Institución). El místico evidencia la distancia que existe entre el Dios del evangelio y el Dios de las
teorías teológicas, de modo que su experiencia, no apuntaría una teología de la
liberación, sino a un liberación de toda teología.
El místico “denuncia”
con su constante esfuerzo, lucha (noche oscura) y perseverancia que la
experiencia de fe no tiene nada que ver con los shows mediáticos de las
religiones, con los brotes psicóticos de ciertas denominaciones religiosas y
menos aun con la gula “emocional” que brindan en el nombre de la espiritualidad
muchos profetas de desastres.
sábado, 17 de mayo de 2014
viernes, 16 de mayo de 2014
La Culpa y el superyo
De acuerdo a la práctica clínica del psicoanálisis, se
puede afirmar que la culpa es un sentimiento inconsciente, por eso permanece
mudo para el analizante, el cual se siente enfermo pero no culpable; mientras
en la conciencia se es inocente inconscientemente se puede ser culpable, allí está la paradoja!. Este
fenómeno se puede expresar mediante afecciones patológicas, tales como:
neurosis obsesiva, delirio de autoacusación, melancolía, duelo no elaborado,etc[1]. La culpabilidad
es una enfermedad imaginaria del yo que reclama el remedio imaginario del
castigo inflingido por el superyo.
El trabajo con nuestros pacientes confirma la tesis de
Freud según la cual el sufrimiento de los síntomas expía una falta ignorada, lo
cual resulta ser extraño, pues, el dolor sentido (autocastigo bajo la
forma de nuevos síntomas) es el alivio a un dolor no sentido (culpabilidad). Se
puede afirmar entonces que desde el punto de vista clínico lo propio de la
culpabilidad inconsciente es despertar de modo automático la irreprimible
necesidad de ser castigado, de modo que la descarga de energía psíquica no solo
alivia la tensión interna sino que también le
sirve al sujeto para realizar una localización, de algo que hasta ese
momento carecía de representación: “ en
muchos criminales, sobre todo en los jóvenes, hemos descubierto- escribe Freud-
un intenso sentimiento de culpabilidad, que existe ya antes de la comisión del
delito,y no era, por tanto, una consecuencia del mismo, sino su motivo, como si
para el sujeto hubiera constituido un alivio poder enlazar dicho sentimiento inconsciente del culpabilidad con algo real y actual”.
¿Cuál es la
falta desconocida que vuelve culpable al yo? No se puede olvidar que la culpabilidad es una forma
elaborada de angustia de castración. El yo solo se puede angustiar ante la
prohibición si al mismo tiempo percibe la agitación interna de su propio deseo,
el yo se vuelve culpable no tanto por desear sino por ser incapaz de responder
a dos exigencias opuestas y simultaneas del superyo tiránico. Ante el superyo
que exhorta , el yo es culpable de no realizar su deseo: es una falta por
defecto, y frente al superyo que prohíbe y condena es culpable de estar a punto
de realizar ese deseo:es una falta por
exceso. En la realidad ninguna de las faltas es cometida, pues, el deseo es
imposible de ser realizado.Si el superyo no existiera el yo no se sentiría
culpable, pero el superyo existe, es decir, que el yo se cree culpable.Sí, la
culpabilidad es una creencia imaginaria del yo, el falso presentimiento de
experimentar el goce absoluto, mientras que no se puede experimentar mas que un
goce parcial.
·
FREUD, Sigmund. El Problema Económico del Masoquismo(Obras
Completas Tomo 19). Buenos Aires: Amorrortu, 1979.
·
LACAN, Jacques. Seminario 26: la Topología y el Tiempo. 1979
(Inédito).
· NASIO, Juan David. Enseñanza de los 7 conceptos Fundamentales del
Psicoanálisis. Barcelona: gedisa,1996
Superyo
El Superyo: ¿una instancia psíquica obscena y feroz?
Freud afirmaba que el superyo era el heredero del complejo
de Edipo[1],en el cual una
parte de yo se identifica con la figura parental interdictora, mientras que la
otra continua deseando; entonces el niño(a) se vuelve capaz -a precio de
desdoblarse- de encarnar el mismo a un tiempo la ley y el deseo, su imperativo
categórico sería:¡desea el absoluto al
cual deberás renunciar, porque te esta prohibido y es peligroso!
El superyo tiene dos facetas bien definidas que interesan
particularmente al psicoanálisis, su dimensión consciente e inconsciente. El
superyo no solo es el representante de la ley moral que apunta a nuestro bien y
al bien de los otros(superyo-conciencia), también es un semblante de ley, una ley inconsciente e insensata cuya
intimación, más apremiante que cualquier mandato de la conciencia nos ordena
llevar el deseo hasta las últimas consecuencias, por esto es desenfrenado en
sus intimaciones, cruel en sus prohibiciones, sádico en su dureza y celosamente
vigilante.
El superyo[2] queda así
definido como una ley implacable y severa que si bien posibilita la renuncia a
las pulsiones agresivas, deja la sujeto en un circuito sadomasoquista muy
complejo que, por demás, se sostiene y se justifica en el cumplimiento de
elevados preceptos reunidos bajo la égida del Ideal del yo. Freud enseñó que el
superyo, por tanto, no es una instancia moral por el contrario, el superyo se
pone al servicio del dolor moral, es decir, de la humillación y la mortificación
psíquica. El superyo por tanto, si bien provoca las manifestaciones más
exacerbadas de la culpabilidad, no promueve la responsabilidad, por el contrario
un sujeto sometido a los imperativos superyoicos “cede a la responsabilidad”, es decir, a la aptitud de responder,
como lo afirma Lacan el superyo es simultáneamente la ley y su destrucción.
De otra parte, el superyo no parece tener una estructura
psíquica definida, pero si diversos modos de manifestarse en función de las defensas que cada sujeto
construya contra él: en la neurosis obsesiva, la severidad del superyo es
hiperintensa, ante lo cual el sujeto intenta defenderse no aceptando ninguna
imputación de culpabilidad expresa y procurando que su semejante lo exima de esa culpa dolorosa; en la histeria el individuo
se defiende de la fuerza del superyo a través de la represión, lo cual supone
que siempre tratará de comportarse como víctima sin asumir la responsabilidad
de sus actos; en la melancolía el sujeto se declara culpable y se somete a los
severos castigos del superyo.
Por último, es posible afirmar que el superyo no es una
instancia que pacifique al sujeto, o cuyo bien es el placer o el bienestar del
individuo, por el contrario su “bien” es el displacer, en otros términos el
Goce y a nombre de él opera como ley.
·
FREUD, Sigmund. El Problema Económico del Masoquismo(Obras
Completas Tomo 19). Buenos Aires: Amorrortu, 1979.
·
LACAN, Jacques. Seminario 26: la Topologia y el Tiempo. 1979
(Inédito).
· NASIO, Juan David. Enseñanza de los 7 conceptos Fundamentales del
Psicoanálisis. Barcelona: gedisa,1996
[1]
Es la experiencia de una pérdida y de un duelo, el de los padres fantaseados
como compañeros sexuales. Es en el niño(a) la primera gran separación profunda
e interior de los padres.
[2]
Freud hace depender las particularidades del superyó de la estructura, no del
género.
domingo, 11 de mayo de 2014
sábado, 10 de mayo de 2014
¿Qué es el inconsciente?
Aunque el término inconsciente ya había sido utilizada antes
de Freud, en la obra de éste adquiere una significación totalmente original y se
constituye como el concepto más importante.
Freud diferenciaba dos(2) usos de esta palabra. Como
adjetivo, simplemente designa los procesos mentales que no son materia de la
atención consciente en un momento
determinado. Como sustantivo ( el inconsciente)
designa uno de los sistemas psíquicos que Freud describió en su primera
teoría de la estructura mental ( el modelo topológico). Según esta teoría, la
mente esta dividida en tres(3) sistemas o “localidades psíquicas”: el Consciente
(Cs), el preconciente ( Pcs) y el Inconsciente(Icc). El sistema inconsciente no es
lo que esta fuera de la conciencia en un momento dado, sino lo que ha sido radicalmente
separado de la conciencia por la represión y no puede entrar en el sistema
consciente y preconciente sin distorsiones.
En la segunda teoría freudiana de la estructura mental, el
aparato psíquico esta dividido en tres(3) instancias: el yo, el superyo y el
ello; ninguna de estas instancias coincide con el inconsciente, puesto que
incluso el yo y el superyo tienen partes inconscientes.
Más adelante Freud rectifica su teoría y el Inconsciente
adopta un nuevo estatuto, dado que los tres(3) componentes del aparato psíquico
pueden ser inconscientes, el inconsciente cesa de ser una entidad autónoma y se convierte en una propiedad de cada una de
estas instancias. La represión también pasa a ser una entidad inconciente, ya no es posible equiparar
inconciente y reprimido,el inconsciente es a un tiempo represión y reprimido.
Freud renuncia en 1920, en la mitad de su obra, a concebir el inconsciente como
un sistema autónomo, y privilegia la
acepción descriptiva del término inconsciente, que el define como cualidad
atribuible a cada una de las instancias del aparato psíquico.
Sin embargo, de las tres(3) instancias psíquica es el Ello
el que reviste una mayor carga inconsciente,
en él encontramos no solo las representaciones de cosas grabadas en el
psiquismo bajo el impacto del deseo de los otros, sino también representaciones
innatas, propias de la especie humana inscritas y transmitidas
filogenéticamente. El yo de esta tópica no es el yo autónomo de la filosofía y
de la psicología tradicionales, es un yo que se en encuentra en el centro como
objeto, es una construcción que se forma
por identificación especular, por tanto es una formación imaginaria diferente
al sujeto que es producto de lo simbólico,el yo se angustia es su intento de
realizar una síntesis constante, y su angustia se da por las exigencias del
ello y del superyo. La angustia yoica se podría resumir así:
ANGUSTIA EXISTENCIAL DEL YO
|
|
La angustia frente al ello
|
Ser aniquilado
|
La angustia frente al
Superyo
|
Ser castigado
|
La angustia frente a lo real
|
Ser impotente
|
El superyo merece un capítulo aparte que más adelante se expondrá, por el momento
se puede afirmar que el superyo es el inconsciente como ley que evidencia la
división del sujeto contra sí mismo( Caso Aimeé), de otra parte implica el
cuestionamiento del BIEN como valor
supremo, el superyo introduce una ética que no es la del bien, en la medida que
se confunda bien con bienestar. La paradoja del superyo esta en que el
sujeto esta apegado a algo que no le hace bien, es decir, a algo que no
colabora con su bienestar.
Lacan afirmará posteriormente que el concepto de inconsciente freudiano ha sido muy mal interpretado por sus seguidores, quienes lo redujeron a ser la sede de los instintos, ante esta concepción biologista, el propone que el inconciente esta estructurado como un lenguaje ( modelo lingüístico).
Lacan afirmará posteriormente que el concepto de inconsciente freudiano ha sido muy mal interpretado por sus seguidores, quienes lo redujeron a ser la sede de los instintos, ante esta concepción biologista, el propone que el inconciente esta estructurado como un lenguaje ( modelo lingüístico).
DYLAN, Evans. Diccionario
introductorio de psicoanalisis lacaniano. Buenos Aires: paidos, 1997
MILLER, Jacques
Alain. El Recorrido de Lacan. Buenos Aires: Manatial, 2006.
lunes, 5 de mayo de 2014
sábado, 3 de mayo de 2014
El sentido inconciente del olvido ( Caso Freud )
En 1898, Freud publicó un
pequeño ensayo titulado “El Mecanismo Psíquico
del Olvido”, incorporado en 1901 en la obra “La Psicopatología de la Vida Cotidiana” en el que analizaba el
olvido personal de un nombre propio. El nombre olvidado por Freud era el de
Signorelli (en italiano Signore
equivale a Señor), autor de los frescos Las
Postrimerías del Hombre, de la catedral de Orvietto (Italia); en su lugar
le acudían a la mente los nombres de
otros pintores- Botticelli y Boltraffio-
que, al mismo tiempo, rechazaba como claramente erróneos. Ante ello Freud se
pregunto el por qué del olvido y de un tal desplazamiento.
El olvido se presentó durante
un viaje desde la localidad italiana de Ragusa a una ciudad de Herzegovina y en
el transcurso de una conversación con un recién conocido compañero de viaje.
Este había viajado por Italia y Freud le preguntó si había estado en Orvieto y
visto los famosos frescos de… (El pintor cuyo nombre no recordaba). Al
dedicarse a analizar esta incapacidad, Freud asocio en primer lugar el
contenido de la conversación previa al olvido: “Poco antes de preguntar a mi
compañero si había estado en Orvieto, habíamos hablado de las costumbre de los
turcos residentes en Bosnia y en Herzegovina. Le conté haber oído explicar a
uno de mis colegas, que ejercía la medicina en aquellos lugares y tenía muchos
clientes turcos, que estos suelen mostrarse muy confiados en el médico y resignados
ante el destino. Cuando se les anuncia que la muerte de uno de sus deudos es
inminente y que todo auxilio es inútil contestan es: “¡Señor (Herr), qué le
vamos a hacer!¡Sabemos que si hubiera sido posible salvarle, le hubieras
salvado!”.
En este momento de la
conversación Freud recordó haber callado una serie de ideas relacionadas con el
tema:” Recuerdo, en efecto, que antes de cambiar de tema, quise relatar una
segunda anécdota que reposaba en mi memoria junto a la ya referida. Los turcos
de los cuales hablábamos estimaban el placer sexual sobre todas las cosas, y
cuando sufren un trastorno relacionado con él caen en una desesperación que
contrasta extrañamente con su conformidad ante la muerte. Uno de los pacientes
que visitada mi colega le dijo un día: “tu sabes muy bien Señor (herr), que,
cuando eso ya no es posible, la vida pierde todo su valor”.
Freud reprimió, así, la primera
intención de relatar ese otro aspecto de las costumbres de los turcos, pero,
además, desvió su atención de la continuación de aquella serie de
pensamientos que le llevaban directamente al tema “muerte y sexualidad”. ¿Por
qué se desvió el curso del pensamiento? Freud responde en su caso particular:
“Me hallaba, entonces, bajo los efectos de una noticia que pocas semanas antes
había recibido durante una corta estancia en Trafoi. Un paciente, al que traté
con gran interés, se había suicidado a causa de una incurable perturbación
sexual”. Esta noticia, por muchos motivos profundamente desagradable, deseaba
ser “olvidada” activamente por Freud; en este proceso, el olvido se desplazó
hasta el nombre del pintor Signorelli: “Claro es” continua diciendo
Freud, “que lo que deseaba olvidar era algo muy distinto del nombre del pintor
de los frescos de Orvieto; aquello que quería olvidar resulto hallarse en
conexión asociativa con dicho nombre, de modo que mi voluntad erró su blanco y olvidé el nombre en contra de mi voluntad, mientras
mi intención era olvidar lo otro. La
repugnancia a recordar se refería a un objeto, y la incapacidad surgió respecto
a otro”.
Junto al olvido, la aparición
de nombres sustitutivos -Botticelli y
Boltraffio- es una alusión directa(a través de las diversas conexiones
asociativas) tanto a lo que Freud quería olvidar (la noticia recibida en
Trafoi, las costumbres de los turcos de Bosnia reprimidas en la conversación…)
como a lo que quería recordar (el nombre de Signorelli).
BIBLOTECA SALVAT. Freud y el
Psicoanálisis. Barcelona: Salvat editores, 1973.
ZIZEK, Slavoj. Cómo leer a
Lacan?. Buenos Aires: paidòs, 2008.










